Sara Goldring, pionera en la Bolsa de Valores de Montevideo, enfrenta serias acusaciones de fraude que podrían llevarla a prisión por un periodo de cuatro años. Reconocida en el ámbito financiero, Goldring logró construir una sólida reputación al ayudar a muchos inversores a obtener ganancias significativas. Sin embargo, la situación cambió drásticamente cuando su empresa, Custodia Valores Mobiliarios (CVM), comenzó a reportar pérdidas millonarias y se descubrió que había ocultado información crucial a sus clientes.
La ex gurú de las finanzas, que solía monitorear el mercado con gran dedicación, ahora se ve envuelta en un escándalo que involucra la apropiación de USD 21 millones pertenecientes a sus ahorristas. Según el fiscal Enrique Rodríguez, Goldring utilizó fondos de algunos inversores para cubrir las pérdidas de otros, lo que la ha llevado a ser imputada por apropiación indebida. La acusada busca llegar a un acuerdo con sus clientes para mitigar las consecuencias legales que enfrenta.
La estrategia que implementó Goldring consistía en operar bajo un mandato de libre administración, lo que le otorgaba la potestad de realizar transacciones en nombre de sus clientes. Esto le permitió vender opciones de ventas, un tipo de operación arriesgada que puede acarrear grandes pérdidas si las acciones pierden valor. La situación se complicó aún más cuando se reveló que las cuentas de sus clientes en la cuenta ómnibus se vieron afectadas debido a decisiones tomadas por Goldring sin el consentimiento adecuado. Ante este panorama, el futuro de la ex gurú de las inversiones se presenta incierto, mientras que sus clientes esperan una resolución justa a sus reclamos.



