En el primer trimestre de 2026, los ciudadanos argentinos destinaron un total de USD 2.560 millones en turismo y compras a través de tarjetas en el exterior. Este movimiento de divisas, que refleja un importante interés por el turismo internacional, se suma a los USD 6.643 millones invertidos en Formación de Activos Externos (FAE), que comprende principalmente ahorros en divisas, aunque también incluye una parte destinada a la cancelación de deudas en moneda extranjera por compras realizadas con tarjetas. Esta tendencia de gasto en el exterior presenta un panorama interesante para la economía argentina, que parece resistir presiones sobre el tipo de cambio en medio de un contexto financiero global incierto.
A pesar de la considerable salida de divisas, el mercado único y libre de cambios (MULC) ha logrado mantener un déficit controlable, lo que sorprende a analistas económicos. Las proyecciones apuntan a que, para el segundo trimestre del año, podría incluso registrarse un superávit, lo que sería un hito importante en la administración económica del país. Este desempeño se debe en gran parte a la apreciación del peso argentino y a las dinámicas del mercado internacional que han influido en el comercio exterior.
Un informe elaborado por la consultora LCG destaca que el saldo de la cuenta corriente ha mostrado una tendencia menos negativa en comparación con los niveles del tipo de cambio real multilateral, en especial si se contrasta con la gestión anterior del gobierno de Cambiemos. Esta situación sugiere que, a pesar de la alta demanda de divisas, la economía argentina estaría en una fase de ajuste que podría estabilizarse gracias a factores internos y externos.
La consultora también enfatiza que durante la administración del Frente de Todos, el comercio exterior se vio limitado, lo que complica la comparación directa de los datos actuales con períodos anteriores. El aumento en la correlación entre el consumo privado y las variables del mercado internacional indica que el país podría estar en una fase de recuperación económica que se refleja en su balanza de pagos. La liquidación de la cosecha gruesa ha jugado un papel crucial en este contexto, ayudando a mitigar el impacto del gasto en turismo y compras en el déficit de la cuenta corriente.
Además, LCG señala que se espera que la cuenta corriente pueda presentar cifras positivas en los próximos meses, impulsada por la liquidación de la cosecha y una contención en las importaciones debido al estancamiento de la actividad productiva. Esto sugiere que el país podría estar en un camino hacia un equilibrio financiero, lo que es alentador en un año marcado por desafíos económicos. Sin embargo, la consultora advierte que el flujo de dólares podría enfrentar mayores tensiones en la segunda mitad del año, dado que el sector agropecuario podría perder impulso y el endeudamiento de las empresas podría verse afectado por factores externos, como la guerra en Oriente Medio y los rendimientos más altos de los bonos del Tesoro estadounidense.
En cuanto a las reservas internacionales, la consultora Quantum ha indicado que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha mantenido una política activa de compra de divisas. Desde el inicio del año, la entidad ha adquirido dólares casi a diario, alcanzando una compra anual acumulada de USD 6.685 millones hasta el 23 de abril, de los cuales USD 4.386 millones corresponden al primer trimestre. Esto evidencia un esfuerzo por parte del BCRA para fortalecer las reservas en un contexto económico desafiante, aunque se debe tener en cuenta que el aumento de las reservas no necesariamente implica un fortalecimiento del equilibrio externo si no se acompaña de políticas que incentiven el crecimiento sostenido.
En conclusión, el panorama de gasto en turismo y formación de activos externos de los argentinos durante el primer trimestre de 2026 plantea un escenario mixto. Si bien hay señales de estabilidad en el ámbito cambiario y un posible superávit en la cuenta corriente, la economía enfrenta retos que podrían influir en su desempeño a lo largo del año. La combinación de factores internos y externos será determinante para que Argentina logre mantener una senda de crecimiento y estabilidad en un entorno económico global incierto.



