La reactivación del Frigorífico General Pico, reconocido por su vinculación con la marca Paty, marca un nuevo capítulo en su historia tras un prolongado período de inactividad. Luego de enfrentar despidos masivos y un concurso preventivo, la planta ubicada en Trenel, La Pampa, reanudó sus operaciones bajo la dirección de Frigorífico Gorina, que asumió el control mediante un contrato de alquiler. Esta maniobra se lleva a cabo en medio de un proceso de reestructuración judicial que busca estabilizar la empresa y asegurar su futuro en el mercado.
La actividad en la planta había estado suspendida durante varios meses, lo que había llevado a la firma a una situación financiera crítica. En marzo, Frigorífico General Pico solicitó la apertura de un concurso preventivo luego de que un intento de negociación con un grupo empresarial europeo fracasara. Este acuerdo se había planteado como una posible salvación para la compañía, sin embargo, las conversaciones no alcanzaron un resultado favorable, lo que dejó a la empresa en una situación vulnerable.
La reactivación de la producción es un hecho positivo, ya que permite que entre 350 y 400 cabezas de ganado sean faenadas diariamente, con la intención de aumentar este número en las semanas siguientes. Este retorno a la actividad también significa la reintegración de más de 400 empleados que habían quedado en suspensión desde finales del año pasado debido a la crisis financiera que atravesaba la empresa. La vuelta al trabajo es un respiro para muchas familias que dependen de los ingresos generados por la planta.
El secretario general del Sindicato de la Carne de La Pampa, Dardo Loza, confirmó que la operación de la planta está bajo el mando de Frigorífico Gorina, que tiene un contrato de alquiler inicial por tres meses, el cual podría ser renovado. Esta situación es provisional, ya que se espera que se resuelvan las cuestiones societarias y judiciales que rodean el concurso preventivo. La inestabilidad aún persiste, pero la reanudación de la actividad es un indicio de que se están dando pasos hacia la recuperación.
La historia reciente de Frigorífico General Pico está marcada por intentos de salvar la empresa que no lograron concretarse. Antes de ingresar en concurso, la firma había estado en negociaciones con un grupo financiero europeo que parecía ofrecer una solución viable para su continuidad. Sin embargo, los directivos, Ernesto "Tito" Lowenstein y Alan Lowenstein, señalaron que un grupo financiero, que es acreedor y accionista, obstaculizó estas negociaciones, impidiendo que se materializaran propuestas que habrían permitido estabilizar la situación de la empresa.
A pesar de la vuelta a la producción, la realidad económica de Frigorífico General Pico sigue siendo complicada. Según datos de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina, la empresa tiene más de 1.100 cheques rechazados que suman una deuda de más de $15.900 millones, además de un compromiso bancario que supera los $25.100 millones. En este contexto, la estrategia de mantener operativa la planta busca no solo generar ingresos, sino también sentar bases para una reestructuración financiera más sólida a largo plazo.



