La reciente revisión del acuerdo entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha dejado al descubierto las metas que no fueron cumplidas durante el año 2025. A pesar de que la misión del FMI ha concluido su visita al país y continuará las conversaciones de manera virtual, las preocupaciones en torno al incumplimiento del objetivo de reservas netas se han vuelto el foco de atención. Aunque se han reconocido algunos avances en reformas laborales y apertura comercial, persisten compromisos que el Gobierno debe abordar en los ámbitos fiscal, monetario y estructural.
Julie Kozack, portavoz del FMI, subrayó la importancia de que el Gobierno argentino cumpla con los objetivos cuantitativos del acuerdo, especialmente en lo que respecta a la acumulación de reservas. En este contexto, el director de C&T Asesores Económicos, Camilo Tiscornia, explicó que los compromisos asumidos ante el FMI se dividen en metas cuantitativas y estructurales. Si bien el Gobierno ha demostrado capacidad para cumplir con la meta fiscal y las restricciones sobre el financiamiento del Banco Central al Tesoro, el mayor desafío radica en la acumulación de reservas.
Tiscornia también señaló que, tras la primera revisión, el Gobierno asumió compromisos estructurales que aún no han sido cumplidos, como la publicación de un informe sobre empresas estatales y la presentación de un plan para su privatización. Sin embargo, destacó algunos progresos, como la propuesta de un presupuesto para 2026 con un déficit cero y la eliminación de ciertos fondos fiduciarios. No obstante, el incumplimiento de metas estructurales se ha evidenciado públicamente, por ejemplo, con la postergación de la nueva fórmula de inflación, lo que generó la renuncia de Marco Lavagna del Indec. Para el economista Martín Kalos, los incumplimientos dependen del criterio de evaluación, y hay áreas donde aún no se han registrado avances significativos.



