El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha instado a China a reducir sus subsidios industriales en cerca de dos puntos porcentuales de su Producto Bruto Interno (PBI). Esta disminución implicaría prácticamente recortar a la mitad las ayudas estatales, que el FMI estima en alrededor del 4% del PBI en los últimos años, una cifra considerablemente más alta que la de otras economías.
En su informe anual sobre la economía china, los expertos del FMI destacan que el gobierno de Pekín sigue proporcionando un considerable apoyo a industrias clave, especialmente en el sector de manufacturas de alta tecnología. Estas ayudas se materializan a través de subsidios, beneficios fiscales y facilidades de crédito, con un coste fiscal que ha permanecido estable, en comparación con el 1,5% del PBI que se observa en las ayudas estatales de países de la Unión Europea en 2022.
Además de los subsidios, el FMI subraya que China emplea diversas herramientas de política industrial, como medidas regulatorias y comerciales, así como acceso preferencial a financiamiento privado. Aunque estas políticas pueden fomentar la innovación y la autosuficiencia, también generan costos fiscales significativos y una posible sobreproducción. El FMI advierte que esta situación podría estar reduciendo el nivel del PBI en un 2% y provocando desequilibrios internos y tensiones internacionales, al incentivar un crecimiento dependiente de las exportaciones en un contexto de demanda interna débil.



