La labor de reclutar y formar personal capacitado en el sector minero enfrenta desafíos significativos en la actualidad. En este contexto, Florencia Giordano, jefa de reclutamiento de recursos humanos de Mina Veladero en San Juan, expone las dificultades que enfrenta la industria y cómo las instituciones educativas pueden contribuir a cerrar la brecha entre la formación académica y las necesidades del mercado laboral. Giordano, en el marco del "Informe nacional sobre demanda laboral, formación y capacitación para la transformación productiva", elaborado por la solución educativa Ticmas para CAF, Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, destaca la imperiosa necesidad de una transformación en la educación para que esta se ajuste a las exigencias actuales del mercado.
El desarrollo minero en San Juan se presenta como un faro de oportunidades, no solo para la provincia, sino para toda Argentina. Giordano señala que San Juan es actualmente la provincia con mayores expectativas de crecimiento en el sector minero. Con más de dos décadas de experiencia en producción en Veladero, la especialista enfatiza que el pasado y la historia de la minería en la región han creado una base sólida para el surgimiento de nuevos proyectos. Según ella, el futuro de la minería en San Juan es prometedor, siempre que se logren llevar a cabo los proyectos en desarrollo, lo que será crucial para el crecimiento económico de la provincia.
La minería se percibe tradicionalmente como una industria que requiere principalmente ingenieros en minas o geólogos, pero Giordano subraya que la realidad es mucho más diversa. En Mina Veladero se presenta una amplia gama de profesiones y oficios que son esenciales para el funcionamiento de la operación. Además de las ingenierías habituales, como mecánica, química y electrónica, hay una demanda creciente por oficios que a menudo pasan desapercibidos. La diversidad de perfiles que se requieren en la industria es clave para su sostenibilidad y crecimiento.
Reflexionando sobre su trayectoria, Giordano comparte su experiencia personal como psicóloga en un campo que podría parecer ajeno a su formación inicial. Esto pone de manifiesto que el sector minero ofrece oportunidades para una variedad de carreras y oficios, lo que contrasta con la percepción tradicional de la industria. La adaptabilidad y la apertura de la minería a diferentes perfiles profesionales son aspectos que, según ella, deberían ser más reconocidos y promovidos.
En la actualidad, la demanda en el sector minero ha evolucionado notablemente en comparación con décadas pasadas. Giordano señala que los jóvenes que ingresan a la universidad hoy en día están más conscientes de las oportunidades laborales que se les presentarán. Esta mayor claridad sobre el futuro profesional puede incentivar a los estudiantes a explorar carreras en minería, caleras y otros rubros relacionados, lo que a su vez puede contribuir al crecimiento del sector.
La inclusión de mujeres en la industria, que tradicionalmente ha sido dominada por hombres, también es un aspecto que Giordano celebra. La especialista destaca que, a diferencia de años anteriores, hoy se están dando pasos significativos hacia un equilibrio de género en el sector minero, lo cual representa un desafío que se está abordando y que tiene el potencial de transformar la dinámica laboral en la industria.
Para afrontar la demanda actual, Giordano menciona la necesidad de crear puentes entre la educación y el sector minero. Si bien hay una demanda importante de profesionales con experiencia en minería a cielo abierto, en ocasiones se evidencia un desfase entre lo que el sistema educativo ofrece y lo que la industria necesita. Por lo tanto, es esencial que las instituciones educativas se alineen con las demandas del mercado laboral para formar profesionales que realmente puedan contribuir al desarrollo del sector minero y, por ende, a la economía provincial y nacional. Este enfoque no solo beneficiará a la industria, sino que también asegurará un futuro laboral más prometedor para los nuevos egresados.



