La agencia de calificación Fitch Ratings ha decidido mantener la calificación soberana de México en 'BBB-', con una perspectiva estable. Este anuncio, realizado el pasado viernes, subraya la implementación de una política macroeconómica considerada “prudente”, así como la solidez de las finanzas externas del país y la diversidad de su economía. Sin embargo, la calificadora también hizo hincapié en la presencia de desafíos significativos que podrían afectar el crecimiento a largo plazo, como los indicadores de gobernanza débiles y una base de ingresos insuficiente.

En un análisis más profundo, Fitch ha señalado que, a pesar de las condiciones adversas generadas por el proteccionismo de Estados Unidos y la necesidad de ajustes fiscales, la economía mexicana logró un crecimiento de 0,6 % en 2025, superando las expectativas de la agencia. Esto se atribuye en parte a las reformas internas que, aunque han impactado la confianza empresarial, también han permitido cierta resiliencia en el contexto económico global. No obstante, la agencia anticipa que el crecimiento se mantendrá moderado, con proyecciones de un aumento al 1,7 % en 2026, impulsado por la disminución de los efectos negativos de las políticas fiscales y el estímulo derivado del Mundial de Fútbol.

A pesar de estas proyecciones optimistas, Fitch advierte que la recuperación económica aún no se ha consolidado de manera firme. La incertidumbre que rodea la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) podría complicar aún más el panorama. Este tratado es crucial para el comercio y la inversión en la región, y cualquier modificación podría desencadenar efectos adversos en la economía mexicana, que ya enfrenta retos significativos.

En cuanto a la deuda pública, Fitch estima que se incrementará desde el 54,6 % del PIB en 2025 hasta un 58 % en 2027. Este crecimiento en la deuda plantea preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal del país, especialmente en un contexto donde el gobierno necesita mantener un equilibrio entre el gasto público y la generación de ingresos. La situación de Petróleos Mexicanos (Pemex), la empresa estatal de petróleo, también es motivo de preocupación; aunque recibió un alivio temporal en 2025 gracias al apoyo del gobierno, se prevé que esta ayuda será necesaria de manera recurrente en el futuro.

Adicionalmente, Fitch ha destacado las presiones inflacionarias que enfrenta México, reflejadas en un aumento de la inflación del 4,59 % en marzo. La flexibilización de la política monetaria por parte del Banco de México, que implica un recorte de la tasa de interés hasta el 6,75 %, busca estimular la economía. Sin embargo, las expectativas de inflación a largo plazo, que rondan el 3,7 %, superan la meta establecida por el gobierno, lo que podría complicar la tarea de controlar la inflación de manera efectiva.

Finalmente, la agencia también ha pronosticado que el déficit por cuenta corriente aumentará, aunque se espera que se mantenga en niveles relativamente bajos, tras haber disminuido al 0,4 % del PIB en 2025. La dependencia de México en la inversión extranjera directa para financiar este déficit es un punto a tener en cuenta, dado que cualquier cambio en el clima de inversión global podría tener repercusiones en la estabilidad económica del país. En resumen, aunque Fitch mantiene una perspectiva estable para la calificación de México, los desafíos que se presentan en el horizonte requieren atención y acción proactiva por parte de las autoridades para asegurar un crecimiento sostenido en el futuro.