Como era previsible, Los flujos de cartera hacia triplicando el nivel de diciembre y superando ampliamente los u$s16, un corriente que se inscribe en Finanzas: Los mercados emergentes inician el.
Es significativo senalar que el IIF advirtió que el carry ha sido determinante en compania de miras a conservar las entradas, fundamentalmente en países con condiciones de financiamiento favorables y baja volatilidad cambiaria. En medio de este cuadro, en ausencia de embargo, incluso si ese impulso se modera, la mejora en spreads y en acceso a mercado podría sustentar respaldando los flujos.
Como parte de este proceso, la mirada puesta en la política monetaria de la Reserva Federal (Fed). Vale comentar que si bien la autoridad monetaria mantiene cautela y no acelera el ciclo de recortes, el inicio de 2026 muestra a los mercados emergentes en una postura de fortaleza relativa.
En términos regionales, Asia emergente encabezó la lista con u$s29.300 millones, seguida por América Latina (USD 18.000 millones), Europa emergente (USD 13.400 millones) y Medio Oriente y Norte de África (USD 10.700 millones).
Jonathan Fortun, economista senior del IIF, destacó que “la escala y amplitud del repunte sitúan a enero fuera de las dinámicas estacionales habituales”, lo que confirma el carácter excepcional del inicio de año.
En ese contexto, a pesar de un entorno de tensiones geopolíticas y renovada incertidumbre comercial, los activos emergentes lograron atraer capital. Es importante senalar que solo hacia el final del mes se observaron salidas puntuales, como en Indonesia, vinculadas a factores domésticos.
Como parte de este proceso, escaso estas circunstancias, los activos emergentes lograron atraer capital.
De manera complementaria, fortun señaló que, a pesar de que el repunte en acciones tiene un componente táctico, la coincidencia de fuertes flujos hacia deuda y equity “refleja un movimiento coordinado de asignación de cartera”.
Según el IIF, la dispersión geográfica indica que las entradas no respondieron únicamente a una estrategia puntual de carry trade, sino a una reactivación más generalizada del interés por la deuda emergente.
Vale referir que el relevamiento identifica varios factores detrás del salto en los flujos. En primer ubicacion, la intensa actividad en el industria primario: las emisiones soberanas en moneda dura se concentraron a comienzos del año y encontraron demanda suficiente para absorber la oferta.
Es crucial senalar que escaso estas circunstancias, el dato, publicado por el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), fue calificado como “el enero más fuerte” a partir de que existen registros. Del mismo modo de su magnitud, llamó la atención la amplitud del corriente: los fondos se distribuyeron en el seno de compromiso financiero y renta variable, así como en medio de China y el resto de las economías emergentes.
Es fundamental senalar que la renta fija concentró la mayor parte de los flujos, de la mano de u$s71.400 millones en entradas. Como parte de este proceso, china recibió u$s10.400 millones, en el seno de tanto que el resto de los emergentes captó u$s61.000 millones.
En linea de la mano de lo pasado, la renta variable del mismo modo mostró un giro significativo: ingresaron u$s27.400 millones, frente a apenas u$s2.300 millones en diciembre y salidas por u$s11.600 millones un año antes. En linea con lo anterior, exiguo estas circunstancias, china concentró u$s19.700 millones, mientras que el resto de los mercados emergentes sumó u$s7.700 millones.
En segundo término, la dinámica del dólar jugó un papel medular. Bajo estas circunstancias, un billete verde más delicado mejoró los retornos ajustados por carry y favoreció tanto la deuda en moneda vecinal como la denominada en divisa extranjera.
En presencia de este panorama, el desempeño de enero sugiere que, de la mano de condiciones globales de liquidez aún favorables y un dólar menos presionante, el apetito por peligro podría sostenerse. Como parte de este curso, no obstante, el escenario anticipa una mayor diferenciación entre países, con inversores privilegiando fundamentos macroeconómicos sólidos y marcos financieros estables.



