La cadena de farmacias y tiendas de conveniencia, Farmacity, ha reportado un primer trimestre de 2026 complicado, con una pérdida operativa de $12.297 millones. Este desempeño se da en un marco de disminución del consumo masivo, deterioro del poder adquisitivo y la persistente sombra de la inflación que afecta a los hogares argentinos. Estas cifras han sido reveladas en el balance trimestral de la compañía, que también ha indicado que la rentabilidad se mantiene limitada en relación a los ingresos generados.
A pesar de que el resultado final neto fue positivo, alcanzando los $4.961 millones, esta mejora no provino de las operaciones comerciales, sino que fue impulsada principalmente por factores financieros. La revaluación del peso y los efectos de la inflación sobre la posición monetaria de la empresa fueron determinantes en este resultado. Sin embargo, el desempeño comercial refleja una realidad muy diferente, con signos de estancamiento y crecientes presiones sobre los márgenes de rentabilidad.
Durante el primer trimestre de 2026, Farmacity reportó ingresos por actividades ordinarias de $501.705 millones, lo que representa un incremento de apenas 0,4% respecto a los $498.923 millones del mismo período del año anterior. Esta leve mejora subraya un mercado que se encuentra prácticamente estancado en términos de consumo, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad de recuperación del sector en el corto plazo. La empresa ha descrito un contexto económico particularmente complejo para el comercio minorista, donde la dinámica de crecimiento es desigual entre sectores.
La firma ha señalado que, mientras sectores como el agro, la energía y el financiero muestran un crecimiento positivo, el consumo y el comercio continúan rezagados, lo que impacta directamente en el consumo masivo. Este escenario se agrava por la persistente inflación y el deterioro del ingreso real de los consumidores. La empresa ha destacado que esta situación se ve acompañada por un mercado laboral debilitado y un incremento en los niveles de mora, lo que limita aún más la capacidad de gasto de los hogares.
Otro aspecto importante que ha surgido en el balance de Farmacity es el cambio en los hábitos de compra de los consumidores. La compañía ha observado la aparición de un nuevo patrón de consumo más restrictivo y racional, donde se priorizan los bienes esenciales y aumenta la sensibilidad al precio. Además, se ha notado una tendencia a optar por segundas marcas, lo que ha afectado negativamente a categorías de consumo discrecional que son vitales para los negocios de perfumería, cosmética y cuidado personal.
La presión sobre la rentabilidad se refleja en la evolución de los costos. El costo de mercaderías vendidas alcanzó los $346.710 millones, en contraste con las ventas que sumaron $501.705 millones, resultando en un resultado bruto de $157.468 millones. A pesar de una ligera mejora en comparación con el mismo período del año anterior, la estructura operativa de la empresa sigue enfrentando tensiones significativas. En este contexto, los desafíos para Farmacity son evidentes, y el futuro inmediato dependerá de su capacidad para adaptarse a las nuevas realidades del mercado y encontrar un camino hacia la recuperación.



