En una reciente entrevista, Joaquín Cottani, quien se desempeñó como viceministro de Economía, expuso su visión sobre la situación económica del país y abogó por la eliminación de los controles cambiarios que actualmente rigen. Según Cottani, el modelo vigente ha agotado su capacidad para impulsar la actividad económica, y es fundamental adoptar medidas que conduzcan a una liberalización total del mercado cambiario. Esta propuesta, según el exfuncionario, no solo es necesaria para evitar futuros escenarios de inestabilidad, sino que también es esencial para atraer inversiones genuinas que permitan la recuperación económica del país.
Cottani centró su análisis en la gestión del mercado de cambios, donde resaltó la persistencia de intervenciones estatales que, a su juicio, han resultado contraproducentes. Aunque el Gobierno podría haber considerado el sistema actual como el adecuado en un inicio, el economista sostiene que la realidad actual demanda un cambio hacia un régimen más ortodoxo. En su opinión, la falta de reservas internacionales hace que la única alternativa viable sea permitir la libre determinación del tipo de cambio, lo que podría contribuir a estabilizar la economía.
El exviceministro enfatizó que las restricciones cambiarias han alimentado la incertidumbre en torno al valor futuro de la moneda, creando un clima de desconfianza que afecta tanto a consumidores como a inversores. Esta situación, según Cottani, se traduce en un círculo vicioso: el temor a la depreciación del tipo de cambio lleva al Gobierno a realizar intervenciones que mantienen las tasas de interés en niveles elevados, afectando la disponibilidad de crédito y aumentando la morosidad de las empresas. Solo un "sinceramiento" del mercado cambiaría podría romper este ciclo perjudicial.
Además, Cottani destacó el impacto del llamado "cepo corporativo", que limita severamente la capacidad de las empresas para operar con divisas. Según su análisis, las multinacionales no pueden repatriar dividendos desde hace años, lo que representa un obstáculo significativo para la normalización económica. Aunque se ha autorizado recientemente el giro de utilidades correspondientes al ejercicio 2025, el problema de fondo persiste: las empresas aún enfrentan restricciones para adquirir divisas necesarias para sus operaciones cotidianas, lo que perpetúa la brecha cambiaria y afecta su competitividad.
La situación es aún más complicada si se considera que, a diferencia de los individuos, el sector productivo y financiero se enfrenta a un entorno de regulaciones que limita su capacidad de maniobra con sus recursos tanto en pesos como en dólares. Esta asimetría en el tratamiento de los actores económicos genera desconfianza entre los inversores, quienes temen quedar atrapados por las restricciones que impiden la salida de capitales. Cottani argumenta que esta falta de libertad en el manejo financiero contribuye a la fuga de inversiones y a la permanencia de un clima económico desfavorable.
La propuesta de Cottani se alinea con la necesidad de un cambio estructural en la política económica del país, que permita a los actores económicos operar con mayor libertad y confianza. La liberalización del mercado cambiario podría ser un paso crucial hacia la estabilización y crecimiento económico, permitiendo así que el país comience a recuperar la confianza de los inversores y a fomentar un ambiente propicio para el desarrollo empresarial. La discusión sobre el futuro de la economía argentina está más vigente que nunca, y las palabras de Cottani abren un debate importante sobre cómo avanzar hacia un escenario más favorable para todos los sectores involucrados.



