En los últimos 17 meses, la producción de leche en Argentina ha mostrado un crecimiento interanual constante, convirtiendo al país en uno de los productores de leche más económicos a nivel global, con un costo de 0,36 USD por litro. Sin embargo, a pesar de esta abundancia, el potencial de exportación se ve limitado por problemas estructurales que afectan tanto la calidad del producto como la capacidad de procesamiento de la industria láctea. Estos desafíos fueron destacados por Jorge Giraudo, director del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), durante su intervención en las Jornadas Lecheras Nacionales, un evento clave que se llevó a cabo en San Francisco, Córdoba.
Giraudo subrayó que a nivel mundial se producen alrededor de 800.000 millones de litros de leche, de los cuales solo un 11,5% se destina a la exportación. Este comercio se concentra en cuatro productos principales: leche en polvo entera y descremada, manteca y quesos, siendo los dos primeros responsables del 75% del total de las exportaciones lácteas. La situación de Argentina, que logró un récord histórico en exportaciones el año pasado al vender 3.129 millones de litros, representa un 27% de su producción total de 11,8 millones de litros. Esta tendencia, sin embargo, se caracteriza por un cambio hacia productos más diferenciados y de mayor calidad, como sueros y mozzarella, en detrimento de las ventas de commodities tradicionales.
El experto también hizo hincapié en las deficiencias que persisten en la cadena de producción, tanto en la fase primaria como en la industria procesadora. Giraudo mencionó que aún hay ganado lechero afectado por brucelosis y que muchos tambos no cumplen con los estándares de trazabilidad necesarios para garantizar la calidad exigida en los mercados internacionales. Con el reciente acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, es previsible que las exigencias en cuanto a la calidad de la leche aumenten, lo que plantea un desafío adicional para los productores argentinos.
En el ámbito industrial, Giraudo destacó la urgencia de mejorar la capacidad de procesamiento de leche destinada a la exportación. Además, subrayó la importancia de mantener un clima de negocios favorable que incentive la inversión en el sector. Las inversiones en infraestructura láctea son críticas, ya que suelen requerir más de un año para materializarse una vez que se toma la decisión de realizarlas. Sin embargo, la presión impositiva que enfrenta el sector, que puede alcanzar hasta el 40% del valor de la leche, se convierte en un obstáculo considerable.
Asimismo, el director de OCLA instó a la necesidad de mejorar las infraestructuras básicas, como caminos y accesos, que faciliten el transporte de la leche desde las granjas hasta las plantas procesadoras. La ineficiencia en este aspecto puede generar retrasos que impactan negativamente en la calidad del producto final y, por ende, en su competitividad en el mercado internacional. La combinación de estos factores resalta la urgente necesidad de un enfoque integral para superar las barreras que limitan el crecimiento sostenido de las exportaciones lácteas.
Finalmente, Giraudo concluyó que la mejora en los niveles de exportación no debe ser vista como una simple decisión empresarial, sino como una cuestión estructural que requiere cambios profundos en la calidad de la leche, mejoras en la infraestructura y acceso a financiamiento. Para que Argentina pueda competir en los mercados internacionales y conseguir reducir el costo de producción de la tonelada de leche en polvo, es esencial que se implementen soluciones que permitan alcanzar estándares más altos y, al mismo tiempo, facilitar un entorno propicio para la inversión en la industria láctea.



