En el cierre de operaciones del 1 de julio, el dólar estadounidense se cotizó a 24 pesos cubanos, marcando una leve variación del 0,28% en comparación con el precio anterior de 23,93 pesos cubanos. Este ligero aumento refleja un comportamiento relativamente estable del tipo de cambio en el contexto actual del mercado cubano, donde las fluctuaciones son moneda corriente. En la última semana, el dólar ha mostrado un avance del 0,36%, manteniendo una tendencia similar en su evolución interanual, lo que sugiere una cierta resiliencia en medio de un entorno económico incierto.

La cotización del dólar en Cuba ha estado influenciada por diversos factores, entre ellos la volatilidad del mercado, que se sitúa actualmente en un 3,72%, ligeramente superior al 3,59% que se considera la referencia habitual. Esta volatilidad indica un leve aumento en la inestabilidad, lo que puede generar preocupación entre los inversores y la población en general. Esta situación es especialmente relevante en un país que enfrenta desafíos económicos significativos, tales como la escasez de productos básicos y un contexto inflacionario que impacta directamente en la calidad de vida de sus ciudadanos.

De cara al futuro, el gobierno cubano proyecta un crecimiento económico del 1% para el año 2026, cifra que coincide con la estimación del año anterior, aunque el país no logró concretar dicha meta en 2025 debido a una contracción del Producto Interno Bruto (PIB). Joaquín Alonso, ministro de Economía y Planificación, ha advertido que Cuba opera en un entorno de “economía de guerra”, en el que las amenazas y tensiones podrían intensificarse en el próximo año. Esta declaración pone de manifiesto la fragilidad de la economía cubana y la necesidad urgente de implementar reformas estructurales.

Las expectativas de crecimiento se sustentan en una mejora en los sectores de turismo y exportación de servicios, en particular, en el ámbito de la salud, donde Cuba ha logrado posicionarse como un proveedor importante de servicios médicos. Sin embargo, el gobierno también ha reconocido que la inflación continuará siendo un desafío, anticipando un aumento del 10% en los precios del mercado formal, lo que implicaría una reducción respecto al 14,07% de inflación interanual registrada al cierre de 2025. Esta situación podría contribuir a una mayor presión sobre el poder adquisitivo de los cubanos.

El déficit fiscal proyectado para 2026 se estima en 74.500 millones de pesos cubanos, equivalentes a aproximadamente 3.100 millones de dólares al tipo de cambio oficial. Esta cifra no dista mucho del déficit del año anterior, lo que indica la persistencia de problemas estructurales que afectan a la economía. Entre estos se encuentran la elevada inflación, la creciente dolarización de la economía y la fuerte migración, que han llevado a una contracción del 11% de la economía cubana entre 2020 y 2024, con un retroceso adicional del 1,1% en 2024.

Frente a estos retos, el gobierno ha enfatizado la urgencia de atraer inversión extranjera, prometiendo un entorno más dinámico y transparente para los inversores. Sin embargo, las autoridades son conscientes de las dificultades financieras que enfrenta el país, así como de la complejidad del contexto internacional y doméstico. La atracción de inversión será clave para revitalizar la economía, pero requerirá de reformas efectivas y de la generación de confianza entre los potenciales inversores.

Es importante destacar que el peso cubano es la moneda de curso legal en el país y es utilizado por la mayoría de la población. Desde la eliminación del peso convertible en enero de 2021, la economía ha tenido que adaptarse a una nueva realidad monetaria. En este sentido, el cambio de 21 pesos cubanos por cada peso convertible en 2002 a la actual cotización de 24 pesos cubanos por dólar resalta la magnitud de las transformaciones económicas que ha experimentado Cuba en las últimas dos décadas.