El cierre de junio dejó un panorama de inversiones más selectivo en comparación con mayo, marcando diferencias significativas en el desempeño de bonos y acciones. En este contexto, la deuda soberana argentina se destacó gracias a un reciente upgrade crediticio que generó un impacto positivo en el riesgo país. Por otro lado, el mercado de renta variable local experimentó una corrección tras la fallida recalificación de MSCI, sumado a un tipo de cambio que comenzó a mostrar inestabilidad después de un periodo de calma.

La mejora en la calificación de S&P Global, que elevó la nota soberana de Argentina de CCC+ a B-, fue el principal catalizador del mes. Este cambio se sumó a la mejora previa por parte de Fitch y creó un ambiente más optimista respecto a la normalización del acceso al crédito. Como resultado, el riesgo país cerró en torno a los 430 puntos básicos, lo que representó una disminución mensual de cerca del 13% y casi un 25% en lo que va del año, alcanzando su nivel más bajo desde abril de 2018.

Desde Puente Research se destacó que junio estuvo caracterizado por eventos clave que consolidaron el proceso de normalización del crédito. Según su análisis, el segundo upgrade por parte de las agencias calificadoras representa un cambio cualitativo en la percepción del riesgo. Esto podría abrir puertas a fondos de inversión que requieren una calificación mínima de B- de al menos dos agencias, aunque la continuidad de esta tendencia estará sujeta a la acumulación de reservas y la consistencia en el programa económico del país.

En paralelo a la mejora en la deuda soberana, el tipo de cambio oficial experimentó un aumento de aproximadamente 5% en el mes, superando la barrera de los $1.500. El MEP cerró en torno a los $1.510, con un crecimiento del 5,3%, mientras que el CCL se posicionó por encima de los $1.550, marcando un incremento del 4,4% respecto al cierre de mayo. Esta presión sobre el tipo de cambio se atribuye a la fortaleza del dólar en el mercado global, una menor oferta de divisas por parte de las mineras y petroleras, así como al deterioro de los términos de intercambio, con caídas notables en los precios del Brent y la soja.

A pesar de la devaluación del peso, que por primera vez en el año superó la inflación del periodo, el análisis de Puente subrayó que este movimiento no fue el resultado de un cambio en la política económica ni en el régimen cambiario. El fenómeno se debió principalmente a “vientos de frente” provenientes del contexto internacional, lo que resalta la interconexión de los mercados globales con la economía local.

Desde una perspectiva más amplia, Jerónimo Bardin, Head Sales Trader en Balanz, observó que la estabilidad cambiaria fue el aspecto más destacado del semestre. Aquellos que apostaron por activos en pesos se convirtieron en los principales beneficiarios durante este periodo. Bardin afirmó que el tipo de cambio sólo avanzó un 1,4% entre enero y junio, una cifra que queda muy por debajo de la inflación acumulada, que se estima en un 14,7% hasta mayo y que podría acercarse al 17% al incluir las proyecciones de junio del REM.

Finalmente, el análisis de los mercados de renta fija revela que esta categoría se posicionó como la gran ganadora del mes de junio. Natalia Martin, analista de PPI, destacó que los bonos soberanos en dólares fueron algunas de las inversiones con mejor rendimiento, mostrando aumentos que oscilaron entre 1,1% y 4,4% en los Globales, así como subas de entre 1% y 5,2% en los Bonares. Este rendimiento positivo refuerza la tendencia de que, a pesar de la volatilidad, la deuda soberana sigue siendo una opción atractiva para los inversores en el actual clima económico.