En un contexto económico complicado, el expresidente boliviano Evo Morales ha manifestado su desacuerdo con la reciente transición del país hacia un régimen de tipo de cambio flexible. Según Morales, este cambio, anunciado por el Ministerio de Economía, representa una "devaluación encubierta" que perjudicará a la población. El exmandatario, que ocupó la presidencia de Bolivia entre 2006 y 2019, sostiene que esta medida permitirá que los especuladores, en lugar del Estado, controlen el valor del dólar, lo que podría tener graves consecuencias para las familias bolivianas.
Morales utilizó su cuenta de X para expresar su preocupación sobre cómo este nuevo esquema cambiará las dinámicas económicas en el país. Afirmó que el gobierno de Rodrigo Paz ha abandonado su responsabilidad de proteger la economía del pueblo, dejando a los ciudadanos expuestos a los vaivenes del mercado. "No estamos ante una unificación del tipo de cambio, sino frente a una nueva devaluación que el gobierno está tratando de ocultar", argumentó, enfatizando la necesidad de un enfoque más sólido y responsable en la gestión económica.
La resolución del Ministerio de Economía, que se hizo pública el 26 de junio, marca un cambio significativo respecto al régimen de cotización fija que había estado vigente desde finales de 2011. A partir del lunes 29 de junio, el tipo de cambio oficial se establecerá en 9,73 bolivianos por dólar, un notable aumento respecto al anterior valor fijo de 6,96 bolivianos. Esta modificación es parte de un intento por equilibrar la balanza de pagos y estabilizar la inflación interna, que ha superado el 20% en 2025, además de mitigar el impacto de los choques económicos externos.
El Banco Central de Bolivia (BCB) ha justificado esta medida argumentando que se basa en el precio promedio de las transacciones de compra y venta de divisas en el mercado financiero durante los últimos meses. Sin embargo, Morales advirtió que el avance hacia un mercado cambiario más flexible podría empeorar la situación de los ahorristas y las familias bolivianas, que ya enfrentan dificultades económicas. "El pueblo pagará el costo de este fracaso económico", resaltó el expresidente, haciendo hincapié en las repercusiones que esto tendrá sobre el bienestar de los ciudadanos.
La crisis de divisas en Bolivia, que comenzó a intensificarse a principios de 2023, se ha visto agravada por la limitada disponibilidad de dólares y la complejidad para acceder a ellos a través de canales oficiales. Esta situación ha fomentado el crecimiento de un mercado paralelo donde el dólar llegó a alcanzar cotizaciones alarmantes, como los 20 bolivianos en mayo de 2025. En los últimos años, el sistema financiero boliviano impuso restricciones severas a las transacciones en dólares, afectando tanto a usuarios particulares como a pequeñas empresas que requerían acceso a divisas para operar.
Desde la llegada de Rodrigo Paz a la presidencia en diciembre pasado, el BCB ha adoptado nuevas estrategias, como la publicación diaria de un valor referencial del dólar. Además, se iniciaron devoluciones de divisas a personas y pequeñas empresas con ahorros limitados, así como la habilitación del uso de tarjetas de crédito y débito para realizar compras en el exterior. Sin embargo, las medidas parecen insuficientes ante la magnitud de la crisis y las críticas de figuras como Morales, que advierten sobre las consecuencias de un enfoque que privilegia a los especuladores sobre la protección del ahorro y el bienestar de la población.
La situación económica en Bolivia es, sin duda, un tema de gran preocupación y análisis. Las decisiones recientes del gobierno y sus efectos en la vida cotidiana de los ciudadanos son cuestiones que seguirán generando debate y discusión en el ámbito político y social del país.



