Sebastián A. Figueroa fue condenado a 30 años de prisión por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de Quilmes, que lo encontró responsable de abuso sexual con acceso carnal agravado y robo en cuatro ocasiones. La identificación del acusado fue posible a partir del entrecruzamiento de muestras obtenidas de víctimas y almacenadas en el Banco de Datos Genéticos (BDG) de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, con sede en La Plata.
El perfil genético de Figueroa ya figuraba en el Registro Nacional de Datos Genéticos a raíz de una condena previa. Esa información permitió vincularlo con las investigaciones por los ataques denunciados desde 2010. Luego se registraron otros tres hechos: uno en 2012 y dos en 2013. El juicio oral permitió establecer su responsabilidad y respaldar la condena por los cuatro episodios.
El BDG funciona en la Dirección General de Asesorías Periciales, bajo la órbita de la Secretaría de Servicios Jurisdiccionales. Fue creado en 2008, reglamentado en 2009 y comenzó a operar en 2019. El laboratorio conserva evidencias biológicas de investigaciones por delitos contra la integridad sexual y trabaja con perfiles identificados mediante códigos, sin nombres.
A partir de un ADN recolectado y clasificado por un software, el sistema organiza las muestras en distintas categorías, entre ellas las correspondientes a imputados y condenados, además de vestigios de un único contribuyente y de mezclas con dos contribuyentes. En el caso analizado, el cruce de esos registros resultó determinante para individualizar a Figueroa y aportar la evidencia genética considerada durante el proceso judicial.



