Desde principios de 2026, el mercado del dólar en Argentina ha mostrado una notable estabilidad, con ligeras fluctuaciones que no han alterado su tendencia general. A pesar de un pequeño incremento en la cotización semanal, el tipo de cambio se ha mantenido relativamente estable, con el Banco Central de la República Argentina (BCRA) jugando un rol crucial. La entidad monetaria ha intervenido en el mercado mayorista, estabilizando la cotización en torno a los 1.400 pesos, evitando así que el dólar se acerque a niveles críticos como los 1.300 pesos.
Un factor determinante en esta situación es la oferta de divisas, que supera la demanda en el mercado. Este fenómeno se ha visto potenciado por una serie de elementos, entre los que se destacan la liquidación de la cosecha gruesa, las exportaciones provenientes de Vaca Muerta y el desarrollo de la nueva minería. Además, el ingreso de colocaciones de deuda por parte de empresas y provincias en los mercados internacionales ha contribuido a fortalecer la posición del peso frente al dólar, lo que genera expectativas de que esta estabilidad continúe en los próximos meses.
Curiosamente, el comportamiento del tipo de cambio ha ido en contra de la tendencia inflacionaria que se ha acelerado en el país. En el primer trimestre de 2026, la inflación acumuló un 9,4%, mientras que el dólar registró descensos significativos, de hasta un 3,4% en el segmento minorista y un 3,8% en el mayorista. Esta discrepancia ha llevado a muchos ahorristas a optar por instrumentos en pesos que ofrecen tasas atractivas en dólares, en lugar de mantener sus ahorros en billete estadounidense, que habría implicado una pérdida de valor.
El carry trade ha jugado un papel importante en este contexto, permitiendo a los inversores aprovechar los rendimientos positivos de la tasa de interés en pesos. Con la estabilidad del dólar, aquellos que decidieron invertir en instrumentos financieros en moneda nacional han visto beneficios significativos. En contraste, quienes mantuvieron sus ahorros en dólares sin realizar inversiones no han obtenido rendimiento alguno, lo que pone de manifiesto la importancia de la estrategia de inversión en tiempos de incertidumbre económica.
Durante el primer trimestre de 2026, la combinación de un aumento en la inflación y un tipo de cambio nominal a la baja ha favorecido a los bonos en pesos, especialmente aquellos ajustados por el índice de precios, conocidos como Boncer. Estos títulos han visto un incremento cercano al 18% en su cotización, beneficiándose del retroceso del tipo de cambio, lo que ha resultado en una mayor ganancia en términos de dólares. Este escenario ha llevado a muchos inversores a reconsiderar sus estrategias y a diversificar sus carteras hacia activos en moneda nacional.
Entre los activos que han reportado los mejores rendimientos se destacan los Boncer, que han logrado una ganancia del 18,1% en dólares, seguidos por las Lecap con un 13,4%, los títulos ajustados por la tasa Badlar que alcanzaron un 11,2%, y los fondos Money Market ofrecidos por billeteras digitales, que también obtuvieron un rendimiento del 11%. Todas estas opciones han superado con creces el desempeño del dólar tanto en el segmento minorista como en el mayorista durante el mismo período.
A pesar de la disminución en los rendimientos de los activos en pesos, los inversores continúan apostando por estos instrumentos, anticipando que la “paz cambiaria” se mantendrá hasta la culminación de la liquidación del agro, prevista para junio. Este clima de confianza permite que los inversores obtengan ganancias equivalentes en dólares, lo que subraya la importancia de la gestión activa de carteras en un contexto económico volátil y cambiante.



