El embajador de Estados Unidos en Turquía, Tom Barrack, pidió a las autoridades turcas que no interpreten como un juicio contra el país las nuevas sanciones anunciadas por Washington contra Golden Global Bank y dos de sus filiales. Según la medida del Departamento del Tesoro estadounidense, las entidades habrían participado en el movimiento de fondos en nombre de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria de Irán.
Barrack sostuvo que la decisión apunta específicamente a la conducta de una institución y no al sistema financiero turco en su conjunto. En ese sentido, afirmó que sería “un grave error” entender las sanciones como una valoración sobre Turquía y señaló que Ankara debe trabajar para preservar un sistema bancario “limpio, fiable y fuera del alcance de quienes abusarían de él”.
“La salud del sistema financiero turco no está en entredicho; lo que sí estaba en juego era la conducta de una institución”, escribió el diplomático en una publicación en redes sociales. En el mismo mensaje, remarcó que “la relación entre Estados Unidos y la República de Turquía es mucho más amplia que cualquier institución o cualquier día”.
El embajador vinculó la decisión con la estrategia de máxima presión impulsada por Washington contra Irán. La medida estadounidense se inscribe, según su explicación, en los esfuerzos por cerrar los canales utilizados por Teherán para mover y blanquear los ingresos derivados de sus actividades.



