El sector automotor argentino enfrenta una espera prolongada, ya que la eliminación del impuesto interno a los autos, conocido como "impuesto al lujo", no se implementará el 2 de marzo como se había anticipado, sino que entrará en vigencia el 1 de abril. Esta noticia ha generado inquietud entre las marcas y concesionarios, quienes esperaban un alivio inmediato en un mercado que se encuentra prácticamente paralizado desde diciembre debido a la expectativa de una reducción de precios de entre el 15 y el 18%.
La postergación de la normativa se debe a un detalle técnico relacionado con la promulgación de la ley. Aunque la eliminación fue aprobada por el Congreso, su vigencia se activará el primer día hábil del mes siguiente a su publicación en el Boletín Oficial. Esta situación ha llevado al gobierno a descartar la posibilidad de un decreto presidencial que suspendiera temporalmente el impuesto, lo que podría haber reactivado el mercado antes de abril.
Las marcas automotrices están adoptando diferentes estrategias ante esta demora. Mientras que Mercedes-Benz ya había comenzado a aplicar descuentos en sus modelos de alta gama, Ford anunció que también reducirá precios en sus vehículos que actualmente tributan en la escala 2, a pesar de la postergación. Por otro lado, otras empresas como Audi y Volvo han decidido esperar la publicación oficial de la ley para ajustar sus precios, lo que deja a los consumidores en un estado de incertidumbre hasta que se concrete la eliminación del impuesto.



