Las proyecciones para el sector de empresas dedicadas a la seguridad y salud laboral muestran un crecimiento notable en el año 2025, alcanzando una facturación de 1.540 millones de euros. Este aumento representa un 6,2% más en comparación con el año anterior, consolidando una tendencia positiva en un mercado que, a pesar de una leve desaceleración en su ritmo de crecimiento respecto al 7% registrado en 2024, sigue mostrando señales de expansión. El informe del Observatorio Sectorial DBK de Informa, filial de Cesce, destaca que este crecimiento no es casual, sino que responde a factores estructurales y normativos que han redefinido la forma en que las empresas abordan la prevención de riesgos laborales.
Uno de los elementos clave detrás de este aumento en la facturación es la creciente externalización de servicios de prevención. Las empresas están optando cada vez más por contratar servicios externos en lugar de mantener equipos de prevención in-house, una tendencia que se ha visto reforzada por la implementación de nuevas normativas que exigen un enfoque más riguroso en la prevención de riesgos laborales. Esta transformación en el modelo de negocio ha permitido a las empresas adaptarse a un entorno cambiante y cumplir con los requerimientos legales de manera más eficiente.
Además, el informe resalta que el aumento de precios en los servicios de prevención ha tenido un impacto significativo en los ingresos del sector. A pesar de que la siniestralidad laboral ha mostrado una tendencia a la baja, las empresas han podido mantener su solidez financiera gracias a esta combinación de externalización y ajuste de tarifas. Esto indica no solo una recuperación económica en el sector, sino también una mayor disposición de las empresas a invertir en la seguridad de sus trabajadores, independientemente de la reducción de accidentes.
A corto y mediano plazo, las proyecciones apuntan a un crecimiento adicional en este mercado, impulsadas por una demanda creciente de servicios de vigilancia y prevención. Factores como el envejecimiento de la población y las nuevas exigencias normativas están creando un panorama favorable para la expansión de estos servicios. Las empresas se están viendo obligadas a adaptarse a la realidad demográfica y a las expectativas de seguridad laboral que requieren un enfoque más proactivo en la prevención.
En cuanto a la estructura del mercado, el número de empresas de servicios de prevención ajenos (SPA) acreditadas se situó en 324 hasta marzo de este año. Este número refleja un proceso de consolidación en el sector, donde unos pocos actores dominan el mercado, con las cinco principales empresas generando el 67% de los ingresos totales en 2025. Este grado de concentración, que se eleva al 78% si se consideran los diez principales operadores, pone de manifiesto la existencia de un núcleo reducido de grandes corporaciones que lideran el mercado, mientras que muchas otras empresas más pequeñas luchan por una cuota de participación.
Este fenómeno de concentración puede verse como una respuesta a la demanda creciente de servicios especializados y a la necesidad de las empresas de adaptarse a un entorno cada vez más regulado. Sin embargo, también plantea desafíos para las pequeñas y medianas empresas del sector, que deben encontrar formas innovadoras de diferenciarse y ofrecer valor agregado en un mercado que se está volviendo cada vez más competitivo. Así, el futuro del sector dependerá de la capacidad de estas empresas para adaptarse a las exigencias del mercado y a las necesidades cambiantes de sus clientes.



