La reciente tendencia a la baja del riesgo país ha generado un renovado interés en el mercado argentino, especialmente en el contexto de un panorama global marcado por la volatilidad. La atención se centra en las reacciones del mercado frente a las fluctuaciones del petróleo y las declaraciones políticas del exterior, en particular las de Donald Trump, quien ha reactivado las negociaciones de paz que podrían influir en la economía global y, por ende, en la local. Este escenario ha llevado a los analistas a evaluar las oportunidades de inversión en un país cuyas condiciones económicas han sido desafiantes en los últimos años.
El precio del petróleo, que había alcanzado máximos de 105 dólares por barril, ha experimentado una corrección, lo que ha repercutido en los índices bursátiles de Nueva York, que registraron una leve recuperación. La situación se complica por el escepticismo que rodea la efectividad de las negociaciones en el Golfo Pérsico, donde países como Arabia Saudita, Kuwait e Irak están comenzando a programar cargas para los próximos meses. Matías Togni, analista de NextBarrel, destaca que, a pesar de los signos positivos en la región, persiste la incertidumbre sobre el flujo de barcos y la capacidad de respuesta del mercado frente a la creciente demanda.
Un factor que juega a favor de Argentina es la respuesta positiva de los inversores a la reciente disminución del riesgo país, que se ha ubicado en 529 puntos básicos, lo que representa una caída del 4,5%. Este descenso ha favorecido a los bonos soberanos, que han visto un aumento en su demanda, con incrementos de hasta un 1,5% en su valor. Los analistas consideran que esta situación representa una oportunidad para que el país acceda a financiamiento internacional de manera más accesible, lo que podría ser un punto de inflexión para la economía local.
Las recomendaciones de inversión también han cambiado en este contexto. Federico Filippini y Javier Casabal, de Adcap Grupo Financiero, sugieren que el Banco Central está manteniendo una política de acumulación de reservas, lo que fortalece la estrategia en bonos soberanos a largo plazo, como el Global 2035. Además, el Bonar 2030 se presenta como una opción atractiva por su rendimiento. Los bonos provinciales, en particular los de Buenos Aires, han mostrado resiliencia en medio de un entorno complicado, con spreads que oscilan entre 200 y 225 puntos básicos, y rendimientos cercanos al 12 por ciento.
Sin embargo, el mercado local presenta desafíos, ya que la estrategia en pesos parece estar perdiendo tracción. La reducción del diferencial de desempeño ha llevado a los expertos a recomendar una rotación hacia activos en moneda dura. Para aquellos que aún buscan exposición a instrumentos en pesos, se aconseja privilegiar los que están ajustados por inflación. En el ámbito de las acciones, se vislumbra un cambio gradual desde el sector energético hacia el bancario, a medida que las valuaciones de este último se tornan más atractivas, a pesar de que los fundamentos del sector financiero aún presentan debilidades.
Alejandro Fagan, estratega de Balanz, también se pronuncia sobre la tendencia del riesgo país y su impacto en el panorama de inversión. A medida que se consolida esta baja, se espera que los inversores reconsideren su enfoque hacia la economía argentina, lo que podría facilitar la llegada de capitales frescos y la estabilidad económica a largo plazo. Sin embargo, el camino hacia la recuperación no será lineal y requerirá de una vigilancia constante sobre los factores externos que influyen en la economía local, así como de la respuesta de los mercados ante cualquier eventualidad.
En resumen, la combinación de un riesgo país en descenso y un entorno internacional incierto presenta tanto desafíos como oportunidades para Argentina. Los inversores deberán estar atentos a las fluctuaciones del mercado y a las decisiones políticas que puedan impactar en el clima económico del país, mientras se preparan para un posible cambio de rumbo en sus estrategias de inversión.



