El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció la eliminación de la subvención estatal al diésel y aseguró que los aproximadamente 2.600 millones de dólares destinados cada año a ese mecanismo serán reasignados a bonos para sectores sociales, créditos para el sector productivo e inversiones en proyectos de desarrollo.

“Desde hoy el diésel costará lo mismo que nos cuesta comprarlo afuera”, afirmó el mandatario al presentar la medida, que justificó como una decisión necesaria para enfrentar la crisis económica y combatir el contrabando de combustibles. Según explicó, el Estado destina cerca de 55 millones de dólares por semana a la subvención, principalmente del diésel, lo que representa más de 2.600 millones de dólares anuales.

Paz sostuvo que esos recursos podrían utilizarse para financiar obras de infraestructura, como carreteras, hospitales y escuelas. También señaló que contrabandistas y otros “pillos” desvían el combustible del sistema productivo. “No podemos comprar caro para vender barato para que unos cuantos se lo roben”, argumentó.

El diésel se comercializa actualmente a 18 bolivianos, equivalentes a 1,56 euros, pero a partir de ahora su precio fluctuará de acuerdo con el mercado internacional, de acuerdo con lo informado por el presidente. Paz afirmó que la eliminación de la subvención permitirá garantizar el abastecimiento durante las 24 horas del día y los siete días de la semana, y sostuvo que la medida terminará con las filas y la escasez de combustible.