En un ambiente propicio para la reflexión, la sala circular del Planetario de Buenos Aires se convirtió en un punto de encuentro para discutir el futuro de la sociedad desde múltiples enfoques, incluyendo la economía, la demografía, la medicina y la psicología. Este evento, organizado por The Shift, un colectivo que desde 2022 promueve el Silver Economy Forum en la capital argentina, atrajo a unas 200 personas interesadas en desentrañar las implicaciones de la nueva longevidad. Expertos de renombre en sus respectivos campos, como el demógrafo Rafael Rofman, el economista Claudio Zuchovicki, el médico Guillermo Capuya y el psiquiatra José Eduardo Abadi, compartieron sus perspectivas sobre cómo los cambios demográficos están moldeando el futuro.
La premisa central del encuentro fue clara y contundente: "Estamos a tiempo, pero no por mucho". Este mensaje resulta fundamental en un contexto donde la natalidad ha ido en descenso y la esperanza de vida ha aumentado en un promedio de 30 años en el último siglo. Los pronósticos indican que para 2030, la población mundial de personas mayores de 65 años superará los 1.000 millones, lo que plantea desafíos sin precedentes. The Shift busca no solo tomar conciencia de esta transformación, sino también convertirla en una oportunidad económica y social que beneficie a la sociedad en su conjunto.
El lema del evento, “De las ciudades azules a Buenos Aires: el desafío de gestionar el cambio demográfico a tiempo”, resuena con un sentido de urgencia. Andrea Falcone, fundadora de The Shift y experta en temas de nueva longevidad y Silver Economy en América Latina, abrió la jornada con una reflexión sobre el rol del liderazgo. "Cuando no hay un rumbo claro, la inercia toma el control", advirtió, enfatizando la necesidad de decisiones proactivas frente a un cambio inevitable.
Gabriel Mraida, actual ministro de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, aportó datos relevantes al señalar que el 25% de los ciudadanos porteños son mayores de 60 años. Esta cifra evidencia que la transformación demográfica ya está presente en la ciudad, lo que a su vez presenta tanto desafíos como oportunidades para la planificación urbana y social. Mraida instó a la comunidad a reconocer estos cambios como una parte integral de la vida urbana contemporánea.
Rafael Rofman, en su disertación, planteó una idea provocadora: las sociedades deben enriquecerse antes de envejecer, de lo contrario, enfrentarán una crisis irreversible. Para lograr esto, enfatizó la importancia de incrementar la productividad mediante una mayor inversión en capital humano y educación. Esta visión resuena con la necesidad de preparar a las futuras generaciones para un mundo donde la longevidad será la norma y no la excepción.
El economista Claudio Zuchovicki complementó esta visión al señalar que los cambios demográficos influyen en todos los aspectos de la economía y las finanzas. Según él, la creciente cantidad de personas mayores de 65 años en comparación con los jóvenes transformará la forma en que las personas planifican su futuro. "Nadie puede esperar vivir de su jubilación", afirmó, instando a cada individuo a tomar las riendas de su propio destino financiero.
Por su parte, Guillermo Capuya compartió su perspectiva sobre las múltiples dimensiones de la edad. Afirmó que cada persona vive con cuatro edades: la cronológica, la que auto-perciben, la que los demás creen que tienen y la biológica. En este sentido, Capuya destacó que la prevención de enfermedades no debe verse como un gasto, sino como una inversión a largo plazo. Ofreció consejos prácticos, como adoptar una dieta mediterránea, dormir adecuadamente y mantener una rutina de ejercicios, para cuidar la salud en un contexto de nueva longevidad.
El evento en el Planetario no solo puso de manifiesto la relevancia de la nueva longevidad en la sociedad contemporánea, sino que también abrió un espacio para la reflexión sobre cómo cada uno de nosotros puede adaptarse y prosperar en este nuevo paradigma. La necesidad de una respuesta integral a estos desafíos se vuelve imperante, y el diálogo generado en este tipo de encuentros es crucial para sentar las bases de un futuro inclusivo y sostenible.



