Los índices bursátiles de Estados Unidos y Europa presentan este viernes una caída aproximada del 1%, lo que también afecta a los mercados emergentes. En Wall Street, el clima negativo se intensifica tras la publicación de un informe laboral que reveló la pérdida de 92.000 puestos de trabajo en febrero, sorprendiendo a los analistas que preveían una creación de 55.000 empleos. Además, la prolongación de los conflictos bélicos en Oriente Medio, que ya dura siete días, y el repunte en los precios del petróleo generan nuevos temores sobre el suministro, lo que repercute en las cotizaciones.
El precio del barril de crudo ligero de Texas en Nueva York ha registrado un aumento del 8%, superando los 87 dólares, mientras que el Brent del Mar del Norte se incrementa un 5,6%, alcanzando los 90 dólares por primera vez desde octubre de 2023. En la última semana, el petróleo ha experimentado un notable aumento del 24%, dirigiéndose hacia su mayor alza semanal en cuatro años. Este fenómeno se da en un contexto en el que el tráfico de petroleros a través del Estrecho de Ormuz permanece casi paralizado.
Por otro lado, el ministro de Energía de Qatar ha advertido que la guerra con Irán podría forzar a los exportadores del Golfo a detener su producción en cuestión de días, lo que podría hacer que los precios alcancen los 150 dólares por barril. En Estados Unidos, la creciente preocupación por la inflación se ve reflejada en los precios de los combustibles, que han alcanzado su nivel más alto desde 2024. A su vez, el índice de riesgo país de JP Morgan para Argentina ha aumentado a 567 puntos básicos, tras un incremento de 24 unidades, evidenciando el impacto de la caída en las cotizaciones de la deuda argentina y la debilidad en el mercado accionario local.



