En el último año, el precio de los tomates en Estados Unidos ha experimentado un incremento notable del 40%, según lo indicado por el Índice de Precios al Consumidor. Este aumento es superior al registrado en otros productos básicos como el café y la carne, lo que ha generado preocupación tanto entre los consumidores como en el sector empresarial. En abril, el costo promedio alcanzó los USD 2.69 por libra, marcando un récord sin precedentes para este alimento esencial en la dieta estadounidense.

Una de las principales razones detrás de este aumento de precios se encuentra en la política comercial del país. En julio, el gobierno de Estados Unidos implementó un arancel del 17% sobre las importaciones de tomates mexicanos, tras la finalización de un acuerdo que permitía la entrada libre de impuestos durante varios años. Esta medida ha tenido un impacto inmediato en el mercado, dado que alrededor del 90% de los tomates que se consumen en el país provienen de México, lo que intensifica el efecto de estas restricciones sobre los precios.

Expertos como Brett Massimino, profesor de la Virginia Commonwealth University, han señalado que este arancel es un factor crucial en el aumento de la inflación de los precios de los tomates. La recaudación del gobierno también ha visto un incremento significativo, pasando de USD 16,424 en 2024 a USD 4.6 millones en 2025, lo que indica que la medida ha beneficiado a las arcas estatales, al tiempo que ha generado un clima favorable para los productores agrícolas locales que buscan recuperar parte del mercado perdido.

Sin embargo, el aumento en el precio de los tomates no puede atribuirse únicamente a la política comercial. David Branch, un directivo del Wells Fargo Agri-Food Institute, explicó que factores climáticos y la aparición de enfermedades han reducido la producción tanto en México como en Florida, lo que ha limitado la oferta en un entorno de demanda constante. Esta situación se ha visto exacerbada por desastres naturales, como las heladas que afectaron a Florida, donde tormentas severas destruyeron cosechas enteras, especialmente de tomate Roma.

En México, las condiciones climáticas adversas, que incluyen lluvias intensas y altas temperaturas, han facilitado la propagación de enfermedades como el virus rugoso del tomate (ToBRFV). Estas condiciones no solo han obstaculizado el crecimiento de las plantas, sino que también han reducido la cantidad de tomates disponibles en el mercado, contribuyendo al desbalance entre oferta y demanda.

Además de los factores climáticos, los costos de transporte han experimentado un aumento significativo. El conflicto en Irán ha llevado a un incremento en los precios del diésel, encareciendo el traslado de tomates en camiones refrigerados. Phil Lempert, un analista del sector alimentario, indicó que este aumento en los costos logísticos se traduce directamente en un precio más elevado para el consumidor final.

Las consecuencias de este encarecimiento se hacen sentir en la vida cotidiana de los hogares estadounidenses y en la economía de las pequeñas empresas. Cadenas de restaurantes como Snarf’s Sandwiches han visto cómo el costo de las cajas de tomates se disparó de USD 27 a USD 93, lo que representa un gasto adicional de USD 1.7 millones en solo un año. Datos de MarginEdge muestran que el tomate uva ha sufrido la mayor variación, con un asombroso aumento del 65% en tan solo un mes. En este contexto, los consumidores se ven obligados a reconsiderar sus hábitos de compra y a buscar alternativas en un mercado cada vez más incierto.