A medida que se acerca el Mundial de fútbol 2026, el sector inmobiliario de las ciudades estadounidenses que albergarán el torneo está experimentando un notable incremento en los precios de los alquileres temporarios. La demanda anticipada por parte de turistas y aficionados ha llevado a los propietarios a elevar sus tarifas de manera significativa, especialmente en plataformas de alquiler como Airbnb. Este fenómeno ha generado un impacto que se extiende más allá de lo esperado, convirtiendo a las ciudades sede en focos de precios elevados.

Un ejemplo ilustrativo de esta tendencia se encuentra en Princeton, Nueva Jersey, donde una propiedad de seis dormitorios está siendo ofrecida a un costo de aproximadamente 6.000 dólares por noche durante el torneo, lo que representa un asombroso aumento del 140% en comparación con el año anterior, según datos de la firma de análisis AirDNA. A pesar de que la ubicación se encuentra a más de una hora en auto del estadio MetLife, donde se disputarán varios partidos clave, la elevada demanda ha llevado a los propietarios a maximizar sus ingresos en este periodo tan esperado.

Bobby Roufaeal, un gestor de propiedades en Nueva Jersey y fundador de Settled In Property Management, ha compartido su perspectiva sobre esta situación. Según sus estimaciones, un alquiler de lujo en su estado podría generar hasta 240.000 dólares entre el 11 de junio y el 19 de julio, el intervalo que abarca el torneo. Roufaeal ha notado un incremento en las consultas de propietarios que desean aprovechar la oportunidad, muchos de los cuales están considerando mudarse temporalmente con familiares para poder ofrecer sus hogares a los visitantes.

Por su parte, Geoff Colleran, un inversor que alquila su casa en Foxborough, Massachusetts, señala que ha fijado su precio en más de 2.000 dólares por noche, con la expectativa de cerrar el verano con ingresos que superen los 100.000 dólares. Este monto es considerablemente más alto que los ingresos anuales que normalmente recauda, que oscilan entre 50.000 y 60.000 dólares. La estrategia de Colleran resalta cómo los propietarios están dispuestos a capitalizar la demanda extraordinaria generada por el evento deportivo.

El propio Airbnb está promoviendo este fenómeno al ofrecer incentivos monetarios, como hasta 750 dólares en efectivo para nuevos anfitriones que publiquen sus propiedades por primera vez. Este esfuerzo busca aumentar la oferta de alojamientos en un contexto donde la afluencia de visitantes es previsible y significativa. Sin embargo, el crecimiento de precios no se limita a las propiedades de lujo; ciudades como Montclair, Nueva Jersey, han registrado un aumento del 169% en la ocupación de alquileres a corto plazo durante las fechas del torneo, en comparación con el año anterior.

El sector hotelero también enfrenta una situación similar, ya que se prevé que las tarifas en las ciudades anfitrionas aumenten en promedio un 300% en torno a los partidos inaugurales. Un informe del New York Times menciona que en Dallas, donde se jugarán más partidos que en cualquier otra ciudad de Estados Unidos, las búsquedas de alojamiento han crecido un 230% respecto al verano anterior. En Houston, las reservas hoteleras para junio y julio ya superan el doble de lo registrado el año pasado, lo que evidencia la creciente presión sobre el mercado de hospedaje.

Por otro lado, esta escalada de precios plantea un importante desafío para los aficionados, quienes se ven obligados a afrontar costos que, para muchos, resultan insostenibles. Mehdi Salem, fundador de una asociación de seguidores del fútbol en Francia, ha expresado su preocupación por cómo este aumento de tarifas afecta a los hinchas que desean asistir a los partidos. La situación demanda un análisis más profundo sobre las implicancias económicas y sociales que un evento de tal magnitud puede generar en las comunidades anfitrionas, así como el impacto en la experiencia de los aficionados que buscan disfrutar del deporte rey en su máxima expresión.