La compraventa de viviendas en California ha experimentado una alarmante disminución del 24% en los últimos tres años, generando preocupación tanto en el sector inmobiliario como entre los potenciales compradores. En el periodo comprendido entre 2023 y 2025, se registraron 954.423 transacciones, una cifra que se aleja notablemente de las 1.250.000 contabilizadas entre 2007 y 2009, durante la Gran Recesión.

Esta disminución no solo se compara con el ciclo de crisis, sino que también refleja una caída del 31% respecto a los 18 años anteriores, según información de la consultora Attom. A diferencia de lo observado en la crisis financiera de hace más de una década, los precios de las viviendas en California no han mostrado una tendencia a la baja; de hecho, la mediana de precios ha aumentado un 9% entre diciembre de 2022 y diciembre de 2025, alcanzando los USD 710.000, solo un 5% por debajo de su máximo histórico.

Uno de los factores detrás de esta situación es el denominado "lock-in effect", que describe cómo los propietarios actuales prefieren no vender sus viviendas debido a las tasas de interés de hipotecas que rondan el 3%. Esta reticencia a asumir nuevos préstamos al 7% ha limitado la oferta en el mercado, manteniendo los precios elevados a pesar de la baja en las ventas. Además, el acceso a la vivienda se ha vuelto más complicado, con solo el 30% de los hogares californianos pudiendo calificar para adquirir una propiedad entre 2023 y 2025, en comparación con el 49% del periodo 2007-2009.