El Índice de Garantía de Competitividad (IGC) registró en julio una variación interanual del -0,33%, con lo que moderó el retroceso del mes anterior, cuando había alcanzado el -0,76%. De esta manera, el indicador acumuló 19 meses consecutivos con tasas negativas, de acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE), organismo encargado de su cálculo y publicación mensual.
El IGC fija una tasa de revisión de precios orientada a recuperar la competitividad de la economía española frente a la zona euro. Para establecerla, toma como referencia la evolución del Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) de la Unión Económica y Monetaria y descuenta una parte de la pérdida de competitividad acumulada por España desde 1999.
La metodología establece que, cuando la variación del índice es inferior a 0%, se utiliza ese valor como referencia. Esto implica aplicar la regla de no revisión. En cambio, si la tasa supera el objetivo de inflación anual del Banco Central Europeo, fijado en el 2% a medio plazo, se toma ese porcentaje como límite. El mecanismo busca que los contratos vinculados al IGC contribuyan a preservar la competitividad de la economía en el mediano plazo.
El indicador había comenzado 2024 con una tasa positiva del 0,17%, pero luego pasó a terreno negativo. Solo registró valores positivos en julio y diciembre, mientras que su mayor caída de ese año se produjo en septiembre, con un -0,45%. En el inicio de 2025, el IGC volvió a mostrar variaciones negativas.



