El panorama del mercado inmobiliario en el Gran Buenos Aires (GBA) se presenta como un contraste notable con la situación que vive la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Si bien CABA ha experimentado una recuperación significativa en la oferta de alquileres tras la anulación de la Ley de Alquileres, el conurbano parece estar atrapado en una realidad diferente. Las cifras indican que, mientras la capital recuperó una oferta considerable, el GBA sigue lidiando con una escasez de unidades disponibles, lo que ha llevado a un incremento de precios que supera la tasa de inflación, evidenciando una demanda sólida y sostenida.
Este desbalance se vuelve evidente al observar la disponibilidad en ambos mercados. En la Ciudad, la oferta de departamentos ha crecido notablemente en los últimos dos años, alcanzando aproximadamente 16.000 unidades al día de hoy. Esta cifra contrasta drásticamente con diciembre de 2021, cuando solo se contaban cerca de 200 departamentos publicados en pesos. Por el contrario, en el Gran Buenos Aires persiste una limitación en la oferta, especialmente en lo que respecta a viviendas destinadas al alquiler tradicional, lo que ha generado una presión constante sobre los precios.
Datos recientes de Reporte Inmobiliario reflejan este fenómeno, mostrando que los departamentos de dos ambientes en el GBA experimentaron un aumento interanual del 52%, mientras que los de tres ambientes incrementaron su valor en un 51,6%. Estas cifras son especialmente relevantes, considerando que la inflación general en el mismo período fue del 31,3%. Este escenario pone de manifiesto cómo la falta de nuevos desarrollos, combinada con una demanda robusta, ha creado un entorno donde los precios siguen al alza, superando incluso los valores de propiedades en barrios de CABA para tipologías similares.
La situación en el GBA ha llevado a un aumento en la actividad del mercado, especialmente en la zona norte, donde el corredor que conecta Vicente López con Tigre se ha convertido en uno de los principales focos de movimiento. La conectividad de la región, junto con una mayor estabilidad en los precios, ha atraído a compradores que buscan opciones más accesibles y con buena calidad de vida. Rolo Villagra, fundador de VOS Propiedades, subraya que el nivel de actividad en el mercado actual es superior al de años anteriores, destacando que los precios se han ordenado, lo cual ha derivado en un incremento en las consultas y operaciones.
En este contexto, la demanda se centra mayormente en propiedades listas para habitar y con escritura. Los compradores están optando por adquirir unidades terminadas, evitando en la mayoría de los casos las esperas vinculadas a obras en construcción. Las tipologías más buscadas son los departamentos de dos y tres ambientes, especialmente aquellos que cuentan con cochera y expensas razonables. Además, se ha observado un creciente interés por propiedades que pueden ser remodeladas, un fenómeno conocido como flipping, que consiste en adquirir, reformar y revender con una ganancia.
La mayoría de los compradores son individuos que buscan mejorar su calidad de vida, ya sea aumentando el espacio habitable o accediendo a entornos más tranquilos y cercanos a la naturaleza. Villagra menciona que entre las localidades más buscadas se encuentran Olivos, Martínez, La Lucila, San Isidro y Tigre, destacando que las áreas cercanas al río continúan siendo vistas como refugios de valor. Por otro lado, zonas como Florida, Munro, Villa Adelina, Boulogne y ciertos sectores de San Fernando ofrecen alternativas más económicas, diversificando así la oferta en el GBA y atrayendo a un público más amplio.
En resumen, el mercado inmobiliario del Gran Buenos Aires enfrenta retos significativos en comparación con CABA. Mientras la capital recupera su oferta de alquileres, el conurbano se encuentra en una situación de escasez que impulsa los precios hacia arriba. A medida que la demanda se mantiene firme, la necesidad de nuevos desarrollos y una oferta más amplia se hacen cada vez más evidentes. Esta dinámica sugiere que el mercado del GBA podría estar en un punto de inflexión, donde se requieren políticas y estrategias adecuadas para equilibrar la oferta y la demanda, y así garantizar un acceso más equitativo a la vivienda en la región.



