Este jueves, el Gobierno argentino anunció la adjudicación de la Hidrovía, un sistema de navegación crucial para el comercio exterior del país, y lo presentó oficialmente como un "éxito". Sin embargo, esta declaración se produce en un contexto de serias irregularidades y cuestionamientos que han rodeado el proceso de licitación, lo que ha generado un amplio debate sobre la transparencia y la equidad del mismo.
La noticia fue comunicada a través de un informe oficial del Ministerio de Economía, donde se detalló que la Agencia Nacional de Puertos y Navegación formalizó el cierre de las evaluaciones mediante la Resolución 2026-36-APN-ANPYN#MEC. El contrato fue otorgado a la firma Jan de Nul-Servimagnus, que, según las autoridades, presentó la mejor oferta. No obstante, varios analistas han señalado que el proceso estuvo marcado por irregularidades que podrían haber comprometido la competencia justa entre los participantes.
Uno de los puntos más críticos expuestos en un documento reservado elaborado por expertos internacionales es la posible existencia de un direccionamiento en el pliego de condiciones, que favoreció al consorcio ganador. Además, se mencionan conflictos de interés dentro del comité evaluador, así como una tarifa mínima de peaje que habría influido en las ofertas y sospechas sobre costos inflados en el esquema de dragado y balizamiento. Estas irregularidades generan inquietud sobre la legitimidad del proceso y sus implicancias para la economía nacional.
El informe también resalta que el sistema de evaluación podría haber favorecido a Jan de Nul-Servimagnus, mientras que se critica el costo de 10 millones de dólares exigido para presentar impugnaciones, un monto que podría haber desincentivado a otros competidores. Además, la fórmula del “precio mínimo” es objeto de controversia, ya que se considera que pudo haber limitado la competencia real, lo que podría traducirse en sobrecostos durante la concesión.
La Hidrovía es un elemento fundamental para las exportaciones argentinas, ya que por ella transita aproximadamente el 80% del comercio exterior del país. La administración de Javier Milei sostiene que la privatización de esta vía representa el inicio de "una nueva era de inversión privada". Sin embargo, el Gobierno también ha afirmado que mantendrá su rol como autoridad de control sin involucrarse directamente en la gestión, lo que deja abierta la pregunta sobre cómo se garantizará la fiscalización de esta concesión.
En el comunicado emitido por el Ministerio de Economía, se sostiene que el cierre del proceso no recibió impugnaciones por parte de las empresas que participaron, lo que, según el Ejecutivo, valida los dictámenes técnicos emitidos por la Comisión Evaluadora a lo largo de las distintas fases de la licitación. A pesar de esto, las dudas sobre la transparencia del proceso persisten y podrían afectar la percepción del sector privado sobre futuras licitaciones.
El Gobierno también anunció que la firma del contrato, que deberá realizarse en un plazo máximo de 30 días, activará una reducción del 13,5% en los costos logísticos. Esto, según lo informado, permitirá iniciar obras de profundización, implementación de tecnología para la seguridad de la navegación y medidas para combatir el narcotráfico. Las obras previstas tienen como objetivo optimizar el proceso de carga en los puertos de origen, lo que podría traducirse en un importante ahorro y una mejora en la competitividad de los sectores productivos e industriales argentinos, aunque la implementación efectiva de estas medidas dependerá de la correcta gestión de la concesión.



