En el contexto actual de la economía argentina, el llamado "punto Anker", una referencia utilizada frecuentemente por los funcionarios del Ministerio de Economía, ha perdido su protagonismo. Este concepto, que aludía a un equilibrio en el que el Estado requería menos financiamiento que el sector privado, ha quedado relegado en favor de un enfoque que prioriza lo financiero por sobre lo fiscal. La evolución de esta situación ha sido analizada por la economista Marina Dal Poggetto, directora de EcoGo, quien expuso sus reflexiones durante la ExpoEfi 2026 en Buenos Aires.

La especialista destacó que el programa económico del gobierno ha experimentado un cambio significativo en su funcionamiento. Según Dal Poggetto, actualmente, la estabilidad del modelo no depende de un superávit fiscal, sino de la capacidad de gestionar la deuda. Esto implica que, aunque un superávit es fundamental para la salud económica, en la práctica, el enfoque se ha desviado hacia la necesidad de "rollear" deuda, es decir, refinanciar los compromisos existentes en lugar de generar superávit en las cuentas públicas.

Este cambio de paradigma se traduce en una contracción de la oferta monetaria, lo que Dal Poggetto considera como la "inversa del punto Anker". Durante la presentación, explicó cómo el Tesoro Nacional ha comenzado a retirar pesos del mercado en un escenario donde la emisión monetaria se ha reducido drásticamente, lo que ha llevado a una escasez de pesos en circulación. Esta situación, según la economista, se ha agravado por el aumento en la demanda de dinero y crédito en un contexto de emisión casi nula.

La economista también hizo hincapié en que la actual estrategia financiera del Gobierno está íntimamente relacionada con la política de compra de dólares del Banco Central. Cada emisión de pesos que se realiza para adquirir dólares en el mercado es absorbida posteriormente por el Tesoro a través de licitaciones quincenales, lo que evidencia un ciclo de dinero que se retroalimenta constantemente. Este proceso ha llevado a que, en los últimos cuatro meses, el nivel de rollover de deuda en moneda local haya superado el 100%, lo que indica que el Gobierno no solo está renovando sus obligaciones, sino que está incrementando su carga financiera.

El futuro del programa financiero, según Dal Poggetto, dependerá de la habilidad del gobierno para extender los plazos de vencimiento de la deuda. Si bien en este momento se observa una tendencia a financiar la deuda en dólares en el mercado interno, la deuda en pesos aún está en proceso de adaptación. La economista es optimista y sostiene que el gobierno está encontrando formas de manejar tanto la deuda en pesos como en dólares, lo que sugiere que existe una estrategia activa en curso para controlar estos pasivos hasta el final de la gestión actual.

Sin embargo, el principal obstáculo que enfrenta el Gobierno es la incertidumbre política y la persistente inflación. Dal Poggetto advirtió que, con este panorama, no será posible replicar el ciclo de crédito que facilitó la recuperación económica en 2024, lo que podría llevar a un estancamiento en la actividad económica. La combinación de estos factores hace que el camino hacia la estabilidad sea aún más desafiante, dejando a la economía argentina en una situación precaria que requerirá decisiones estratégicas por parte de las autoridades económicas.

En resumen, el cambio de enfoque del programa económico desde el "punto Anker" hacia un modelo más centrado en la gestión financiera refleja la complejidad del contexto actual. La atención hacia la deuda y la capacidad de refinanciarla se han vuelto cuestiones centrales en la agenda económica del gobierno, mientras que el superávit fiscal ha tomado un rol secundario. En un entorno de incertidumbre y desafíos inflacionarios, la dirección que tomen las políticas económicas en los próximos meses será crucial para el futuro de la economía argentina.