En un reciente informe elaborado para la presidencia francesa del G7, un grupo de destacados economistas ha emitido una alerta sobre el incremento de los desequilibrios económicos a nivel global, que podría comprometer la estabilidad económica internacional en el corto y mediano plazo. Este informe, que se presenta a pocos meses de la cumbre del G7 programada para junio en Evian, subraya la necesidad de que las principales economías del mundo, como China, la Unión Europea y Estados Unidos, implementen de manera urgente medidas coordinadas para reequilibrar el crecimiento y disminuir las tensiones comerciales y financieras que se han intensificado en los últimos años.
Los expertos señalan que un crecimiento equilibrado, que se define como sostenible, resiliente y en armonía con la seguridad nacional, junto con un comercio verdaderamente recíproco, son fundamentales para el adecuado funcionamiento de la economía global. Sin embargo, los desequilibrios actuales, tanto en el ámbito sectorial como financiero, están erosionando estas condiciones esenciales y alimentando un clima de creciente proteccionismo, según el documento que ha sido divulgado recientemente.
El trabajo ha sido realizado por cuatro economistas de renombre internacional: Chong-En Bai, Gita Gopinath, Hélène Rey y Axel Weber. A lo largo de su análisis, identifican que los desequilibrios en el sector financiero, caracterizados por flujos de capital significativos, desajustes en plazos y monedas, así como un uso excesivo del apalancamiento, están aumentando los riesgos sistémicos en el ámbito global. La complejidad de estos problemas requiere una colaboración internacional más estrecha y reformas estructurales que permitan mitigar los peligros asociados.
El informe también destaca que, a pesar de su crecimiento notable, China presenta un nivel de consumo interno que se mantiene estructuralmente bajo. En la Unión Europea, la falta de inversión productiva está generando preocupación, mientras que en Estados Unidos, los déficits fiscales elevados y sostenidos continúan ejerciendo presión sobre el sistema económico. Estas dinámicas han llevado a una acumulación de desequilibrios en las cuentas externas, lo que a su vez exacerba las tensiones económicas y comerciales a nivel global, creando un escenario que demanda respuesta inmediata.
En respuesta a estos desafíos, los autores del informe proponen que China aumente su inversión en capital humano, enfocándose en un mayor gasto en salud y protección social, además de la necesidad de sanear los balances que han sido perjudicados por la crisis inmobiliaria. Para la Unión Europea, se sugiere avanzar en la integración de los mercados de bienes, servicios y capitales, lo que podría impulsar el crecimiento y la estabilidad económica en la región. Por su parte, Estados Unidos debería enfocarse en reducir su déficit público y garantizar una trayectoria de deuda que sea sostenible a largo plazo.
Finalmente, el informe advierte que una corrección asimétrica, en la que solo actúen los países con superávit o déficit, podría resultar en un aumento de las tasas de interés reales a nivel global, lo que agudizaría los riesgos financieros. En el ámbito comercial, los expertos hacen hincapié en la importancia de abordar las tensiones sectoriales de manera pragmática, dentro del marco establecido por la Organización Mundial del Comercio (OMC), lo que incluye la necesidad de reformar y utilizar los mecanismos existentes para facilitar un comercio más justo y equilibrado.



