Los países del G7 acordaron liberar un total de 100 millones de barriles de petróleo, crudo y diésel para aliviar la presión sobre los mercados energéticos. La medida comenzará de inmediato y se extenderá durante cuatro meses, según informaron tras una reunión virtual de los miembros del grupo, realizada en un escenario marcado por la volatilidad de los precios y por la amenaza de Donald Trump de prohibir las exportaciones de diésel.

El G7 todavía no detalló cómo se distribuirá el volumen total comprometido. Sin embargo, precisó que una parte sustancial del diésel será liberada durante los primeros 20 días de la iniciativa, con el objetivo de atender las necesidades más urgentes del mercado.

“Ante la volatilidad sin precedentes de los mercados petroleros —con precios al alza que amenazan la estabilidad económica y el bienestar de nuestros ciudadanos—, hemos acordado medidas decisivas y coordinadas para estabilizar el suministro energético inmediato, proteger a los hogares y las empresas de las fluctuaciones de precios y fortalecer la resiliencia a largo plazo de los sistemas energéticos mundiales”, señaló el comunicado difundido por la presidencia francesa del G7.

Además, los países miembros indicaron que coordinarán los programas de mantenimiento de sus refinerías para evitar que las plantas detengan sus operaciones de manera simultánea. De ese modo, buscarán sostener la producción y aumentarla cuando sea posible. También solicitaron la colaboración de los países con mayor capacidad de refinación de crudo para impulsar la producción, especialmente de diésel, uno de los segmentos que consideran más afectados.