En Argentina, la industria automotriz está compuesta por 11 fábricas, de las cuales ocho se dedican a la producción de automóviles, vehículos ligeros y furgones comerciales, mientras que las otras tres se enfocan en camiones. En 2025, estas plantas produjeron un total de 490.876 vehículos, lo que mostró una ligera disminución del 3,1% en comparación con 2024. A pesar de esta caída en la producción, el mercado automotor argentino experimentó un notable aumento en las ventas, que crecieron un 47,8%. Sin embargo, las importaciones se dispararon en un 97,1%, mientras que las exportaciones nacionales sufrieron una caída del 10%.

Este panorama sugiere que la industria local enfrenta presiones significativas debido a las importaciones y que una de las soluciones posibles sería aumentar las exportaciones para fortalecer su posición en el mercado. La situación se complica aún más con la llegada de marcas chinas que, tras establecerse en Brasil, están comenzando a ingresar al mercado argentino sin los aranceles que se aplican a los vehículos provenientes de otros países. Esta situación representa un reto considerable para la industria automotriz nacional, que ya está sintiendo el impacto de esta competencia externa.

Gustavo Salinas, presidente de Toyota Argentina, había anticipado esta tendencia el año pasado, señalando que el crecimiento de las marcas chinas es una gran preocupación para la industria automotriz a nivel global. En mercados como Ecuador, Chile y Perú, las marcas chinas han alcanzado entre un 25 y un 30% de participación. Salinas advirtió que la llegada de estos vehículos a Argentina es inminente y que la mejora en las condiciones de importación podría cambiar rápidamente el panorama competitivo. Recientemente, BYD ha comenzado a establecerse en el país, introduciendo modelos de autos eléctricos y híbridos, lo que podría intensificar aún más la competencia en el sector automotor argentino.