Este martes, la prestigiosa firma MSCI, encargada de la elaboración de índices y herramientas de inversión, publicará su informe sobre la accesibilidad de los mercados globales. Este análisis se presenta como un hito clave para Argentina, ya que determinará si el país avanza hacia un proceso formal de evaluación para su posible regreso a las categorías de mercado emergente o de frontera. La noticia se dará a conocer tras el cierre del mercado local, en medio de un clima de expectativa moderada entre los operadores del sector financiero.
Las expectativas del mercado son notablemente cautas. En la revisión anterior, realizada la semana pasada, MSCI no observó mejoras en los criterios que se requieren para que Argentina pueda salir de la categoría de “Standalone”, que agrupa a los mercados que no forman parte de los índices compuestos de la empresa. Esta situación se considera preocupante, dado que otros países que han logrado ascender en la escala de clasificación, como Pakistán, Arabia Saudita y Kuwait, habían mostrado avances concretos en sus indicadores durante el año de su inclusión en las listas de seguimiento de MSCI.
Analistas de Delphos Investment advierten que la falta de mejoras en la revisión reciente complica el escenario para que Argentina sea considerada para una inclusión inmediata en la “watchlist”. Aun si el país logra ser incluido en esta lista de seguimiento, el camino hacia una reclasificación a mercado emergente no está garantizado. Esto se debe a que los criterios que deben ser superados, sobre todo en el ámbito cambiario, son fundamentales y aún permanecen como obstáculos para el país.
El informe anterior reveló que Argentina continúa fallando en varios de los puntos críticos necesarios para una eventual reclasificación. Entre estos se encuentran los controles de capitales, la estructura del mercado cambiario, la infraestructura operativa, la posibilidad de préstamo de acciones, las ventas en corto, la disponibilidad de instrumentos de inversión y la estabilidad institucional. La falta de avances en estos aspectos es un indicativo claro de que el país aún enfrenta serios desafíos en su camino hacia la mejora de su imagen internacional en los mercados.
Desde Delphos, se ha señalado que, aunque una clasificación como mercado de frontera es un paso por debajo de la categoría de mercado emergente, dependería principalmente del tamaño y la liquidez del mercado argentino. En este sentido, los siete criterios que actualmente presentan resultados negativos son un lastre considerable, especialmente en lo que respecta a la categoría de mercado emergente. Por otro lado, el umbral más flexible para ser considerado un mercado fronterizo podría ser alcanzable, pero el tamaño y la liquidez se presentan como variables determinantes para lograr este objetivo.
La historia reciente de las reclasificaciones muestra un panorama variado. Por ejemplo, Arabia Saudita fue promovida directamente a mercado emergente, mientras que Islandia logró una clasificación como mercado de frontera y Bulgaria aún se encuentra en proceso de evaluación hacia esa categoría. Este contexto resalta la necesidad de analizar cada caso de manera individual, evitando suposiciones automáticas sobre la categoría que podría corresponderle a Argentina.
Finalmente, es importante considerar que la trayectoria de Argentina en este proceso es motivo de preocupación. En el ciclo anterior, el país fue incluido en la “watchlist” en junio de 2016, pero tuvo que esperar hasta mayo de 2019 para ser reclasificado a mercado emergente, casi tres años después. En ese entonces, Argentina ya contaba con dos criterios cambiarios positivos, mientras que la situación actual presenta ambos en negativo. Este corto historial post-cepo, de solo catorce meses, resulta insuficiente para cumplir con los estándares requeridos para una reclasificación efectiva y sostenida en el tiempo.



