El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha ratificado la aprobación de la segunda revisión del acuerdo de 48 meses correspondiente al Servicio Ampliado del Fondo (SAF) para Argentina. En consecuencia, el país recibirá un desembolso aproximado de 1.000 millones de dólares. Este respaldo del organismo multilateral se enmarca en la necesidad de continuar flexibilizando el tipo de cambio y de acumular reservas en un contexto económico que se presenta como desafiante tanto a nivel global como local.

El análisis realizado por el Directorio Ejecutivo del FMI destaca que, a pesar de las dificultades, la implementación del programa argentino ha mostrado una solidez notable, evidenciando políticas prudentes y ajustes significativos en el marco normativo. Se subraya que, aunque las metas de acumulación de reservas internacionales netas no se cumplieron en su totalidad para finales de diciembre, se consideró que se han alcanzado la mayoría de los criterios de desempeño establecidos y se han implementado medidas correctivas adecuadas. Esto ha permitido acercar las reservas a la meta prevista y reducir los diferenciales en la deuda soberana.

Además, el comunicado del FMI resalta el progreso en la reforma estructural y la disposición de las autoridades argentinas para mantener un conjunto equilibrado de políticas que se alineen con los objetivos del programa. Este enfoque se ha traducido en mejoras en el marco fiscal, comercial y laboral, así como en ajustes en las políticas monetarias y cambiarias, lo que ha facilitado la acumulación de reservas y ha fortalecido la capacidad del país para gestionar crisis económicas.

La Directora General del FMI, Kristalina Georgieva, enfatizó durante el debate del consejo ejecutivo que las autoridades argentinas han demostrado un compromiso firme hacia la estabilización económica y la creación de un entorno más orientado al mercado. A pesar de la creciente incertidumbre política de cara a 2025, que ha impactado temporalmente el crecimiento y la estabilidad externa, se han implementado ajustes de política que han favorecido la acumulación de reservas y han promovido una renovada desinflación.

Georgieva también mencionó la importancia de un paquete de políticas equilibrado que no solo busque la desinflación, sino que también fortalezca la sostenibilidad externa y fomente el crecimiento económico. En este sentido, las autoridades argentinas se han comprometido a asegurar un acceso oportuno y duradero a los mercados internacionales, lo que resulta crucial para la economía del país.

Otro aspecto destacado por la directora del FMI es el compromiso de las autoridades argentinas de alcanzar un equilibrio fiscal general. Esto implica llevar a cabo reducciones en los subsidios a la energía, mejorar la focalización de las transferencias sociales y contener el gasto discrecional. Estas medidas buscan mitigar el impacto de la inflación y contribuir a la estabilidad económica a largo plazo. De esta manera, se espera que la economía argentina continúe en la senda de la recuperación, a pesar de los retos que aún persisten en el horizonte.