En un reciente análisis del mercado laboral argentino, se ha evidenciado un aumento del 11,3% en la cantidad de trabajadores informales entre el primer trimestre de 2024 y el mismo período de 2025. Este fenómeno ha llevado a que la cifra de ocupados en esta categoría se eleve de 5,35 millones a 5,95 millones. Por el contrario, el empleo formal sigue experimentando una caída, lo que pone de manifiesto una preocupante tendencia en la estructura del empleo en el país. En este contexto, la tasa de desempleo se mantuvo prácticamente estable en 7,8%, una ligera variación respecto al 7,7% de hace dos años.
Los datos provienen de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec y fueron analizados por la consultora Equilibra. Según este informe, la población ocupada total alcanzó los 13,4 millones de personas en los primeros meses de 2026, lo que representa un incremento de 358.000 empleos en comparación con el mismo período del año anterior, equivalente a un crecimiento del 2,7%. Sin embargo, es importante destacar que este aumento ha sido impulsado exclusivamente por el sector informal, que ha visto un incremento de 604.000 trabajadores, mientras que el empleo formal ha sufrido una disminución de 246.000 puestos, pasando de 7,7 millones a 7,5 millones, lo que equivale a un retroceso del 3,2%.
Por otro lado, la cantidad de desocupados ha crecido en 57.000 personas, alcanzando un total de 1,1 millones, lo que representa un aumento del 5,2%. En cuanto a los asalariados, el número ha caído en 145.000, pasando de 9,79 millones a 9,65 millones. Dentro de este grupo, los trabajadores registrados se redujeron en 306.000, mientras que los no registrados aumentaron en 160.000, lo que refleja una tendencia preocupante hacia la precarización del empleo.
En contraste, el sector de no asalariados ha incorporado a 503.000 trabajadores, totalizando 3,8 millones. Este aumento ha sido impulsado principalmente por los cuentapropistas informales, que crecieron en 421.000 personas, lo que representa un aumento del 24,1%. Por su parte, los cuentapropistas formales prácticamente no registraron cambios significativos, con un leve aumento del 1,4%, y la cantidad de patrones se incrementó en 67.000 personas.
Como resultado de estas dinámicas, la tasa de informalidad ha pasado del 40,8% en el primer trimestre de 2024 al 44,2% en la actualidad. Este aumento en la informalidad plantea serios desafíos para la economía argentina, ya que el empleo informal no solo es menos seguro, sino que también suele ofrecer menores beneficios y protección social para los trabajadores.
Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA - Autónoma, subrayó que "el mercado laboral ajusta por calidad y no por cantidad". Según su análisis, la caída en los empleos formales y el aumento de los informales reflejan una estructura ocupacional cada vez más precaria. A pesar de que la tasa de desocupación se mantiene estable, esta situación es indicativa de un deterioro en la calidad del empleo disponible.
El último informe de la Secretaría de Trabajo, que abarca los datos de marzo y abril, señala que la contracción en el empleo asalariado es el resultado de un comportamiento sectorial heterogéneo. Los sectores vinculados a la producción primaria, como minas, pesca y agricultura, fueron los únicos que incrementaron sus plantillas. Sin embargo, estos sectores representan apenas el 7% del empleo asalariado registrado, lo que resalta la necesidad de políticas que fomenten la creación de empleo de calidad en otras áreas de la economía.



