El dólar oficial ha alcanzado nuevos máximos históricos, superando la barrera de los $1.500 en la jornada del 7 de julio. Este aumento, que se ha consolidado desde finales de junio, marca un cambio notable en la tendencia del tipo de cambio, que había permanecido relativamente estable durante varios meses. Las proyecciones del mercado se están ajustando hacia arriba, anticipando un comportamiento más dinámico del dólar en la segunda mitad del año, aunque sin prever un salto abrupto en su cotización.
Durante la última jornada, el dólar mayorista se cotizó en $1.492, mientras que el precio del dólar minorista en el Banco Nación llegó a $1.515, lo que representa su nivel más alto hasta la fecha. Al mismo tiempo, los contratos de dólar futuro han comenzado a reflejar nuevas expectativas de una devaluación gradual en los próximos meses, lo que ha generado un clima de expectación entre los inversores y analistas económicos.
El reciente Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) ha revelado un cambio significativo en las proyecciones cambiarias. Los economistas ahora anticipan un dólar mayorista promedio de $1.482 para julio, con expectativas de que alcance los $1.513 en agosto, $1.548 en septiembre, y continúe su ascenso hasta los $1.673 en diciembre. Estas cifras son notablemente más altas que las pronosticadas hace un mes, lo que indica un ajuste en las expectativas del mercado respecto a la evolución del tipo de cambio.
Los analistas coinciden en que este movimiento ascendente del dólar está más relacionado con factores estacionales que con un cambio sustancial en el régimen cambiario. La economista Noelia Abbate ha señalado que una corrección moderada en julio es esperable, atribuida a la disminución en la oferta de divisas provenientes del sector agroexportador, un aumento en las importaciones de energía y una mayor demanda de dólares asociada al pago del aguinaldo y las vacaciones de invierno.
Por su parte, el economista Federico Glustein ha estimado que el dólar podría ubicarse en un rango de entre $1.520 y $1.570 durante julio. Esta proyección está impulsada por los mismos factores mencionados por Abbate, así como por una creciente demanda de cobertura por parte de empresas e inversores ante la incertidumbre económica.
En medio de este panorama cambiario, se ha presentado un programa financiero por parte del Ministerio de Economía, diseñado para abordar los vencimientos de deuda programados para 2026 y parte de 2027. Según los analistas, el objetivo del Gobierno es restaurar la confianza del mercado, asegurar el financiamiento de sus obligaciones en moneda extranjera y minimizar la necesidad de emitir deuda en los mercados internacionales.
El economista jefe de Grupo SBS, Juan Manuel Franco, ha destacado que este programa oficial refleja la intención del Gobierno de reducir la dependencia del financiamiento externo, priorizando las colocaciones en el mercado local y los préstamos respaldados por organismos multilaterales. En este contexto, la city financiera presenta un dólar que muestra mayor movilidad en comparación con el primer semestre, aunque sigue dentro de un marco gradual. La combinación de una menor oferta de divisas, la recomposición del tipo de cambio y las nuevas proyecciones del mercado están llevando a los analistas a recalibrar sus expectativas para el segundo semestre, aunque aún no se prevén cambios drásticos en el corto plazo.



