El dólar oficial experimentó un retroceso el martes, marcando la primera caída en tres días y ampliando la distancia con el límite superior de la banda cambiaria. Este movimiento se da en un contexto global que presenta desafíos para los mercados emergentes, mientras los inversores esperan conocer el próximo dato de inflación.

En el segmento mayorista, el tipo de cambio finalizó en $1.400, lo que representa una diferencia del 15,9% respecto al techo de la banda cambiaria, situado en $1.623,48. El volumen de operaciones en el mercado de contado superó los u$s458,3 millones, un indicador de la actividad en el sector.

Por otro lado, en el mercado de futuros, se registraron caídas generalizadas en los contratos de dólar, con descensos de hasta el 1,5%. Las proyecciones apuntan a un tipo de cambio cercano a $1.420 para finales de marzo, mientras que el total negociado en este segmento alcanzó los u$s1.219 millones. En el ámbito minorista, el dólar en el Banco Nación se ubicó en $1.420 para la venta, y el dólar tarjeta, que incluye un recargo del 30% por el Impuesto a las Ganancias, se situó en $1.846.

El contexto internacional también influye en el mercado cambiario local, donde la fortaleza del dólar a nivel global, impulsada por el aumento de los precios del petróleo, está afectando a monedas emergentes y generando una menor atracción hacia las estrategias de carry trade. La escalada en los precios energéticos, que ya alcanzan casi u$s120 por barril, refuerza la demanda por el dólar como activo refugio, lo que podría continuar impactando en la dinámica de reservas del Banco Central y en el comportamiento de los activos financieros en el país.