El dólar oficial continúa su tendencia alcista al inicio de julio, marcando un cambio significativo tras varios meses de relativa estabilidad. Durante el mes de junio, el tipo de cambio mayorista experimentó un incremento notable, cerrando en $1.482 para la venta, su valor más elevado desde noviembre de 2025. En el segmento minorista, el aumento acumulado se acerca al 5%, lo que ha despertado interés y preocupación en el ámbito económico.
En el mercado mayorista, el tipo de cambio ha escalado hasta los $1.488 para la venta, lo que representa un aumento de $6 en comparación con los días anteriores. Este incremento ha provocado que la diferencia con el límite superior de la banda cambiaria, que actualmente se sitúa en $1.808,13, se mantenga en un 21,5%. Por su parte, el dólar en el Banco Nación (BNA) ha aumentado $5, alcanzando un valor de $1.505, mientras que el dólar tarjeta se encuentra en $1.956,5, lo que refleja una presión creciente sobre el tipo de cambio.
Los contratos de futuros presentan un comportamiento mixto en la jornada, con los analistas del mercado anticipando que el tipo de cambio mayorista podría alcanzar los $1.509 hacia fines de julio, y en torno a los $1.660 para diciembre. Este escenario ha generado un debate activo entre analistas e inversores respecto a la trayectoria que tomará la divisa en el corto plazo. Sin embargo, la mayoría de los especialistas descartan un cambio drástico en la política cambiaria en el corto plazo.
La reciente escalada del dólar responde a una serie de factores que se han ido acumulando en las últimas semanas. Uno de los más relevantes es la reducción estacional de la oferta de divisas, producto del cierre de la cosecha gruesa. A esto se suma el fortalecimiento del dólar a nivel global, impulsado por un endurecimiento en la política monetaria de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, lo que ha afectado a las monedas emergentes, incluida la argentina. Además, se observa una recomposición de la liquidez en pesos tras las absorciones realizadas por el Banco Central (BCRA).
Gustavo Ber, economista del Estudio Ber, señala que es probable que el tipo de cambio oficial experimente un nuevo ajuste durante el mes de julio, aunque no de manera abrupta. "Podría haber un reacomodamiento, pero no se espera que supere significativamente los $1.500 durante este mes", comentó el especialista. Ber prevé un deslizamiento gradual del tipo de cambio, alineado con las proyecciones de inflación para la segunda mitad del año, lo que refleja un entorno económico delicado.
El cambio de situación coincide con el final del período de mayor ingreso de divisas del sector agroexportador, que había contribuido a mantener el tipo de cambio relativamente bajo durante el primer semestre. Con el cierre de la cosecha, este factor pierde relevancia en el mercado cambiario, lo que genera un entorno más incierto para las proyecciones económicas.
A nivel internacional, el fortalecimiento del dólar ha impactado en los mercados emergentes. La reciente postura más restrictiva de la Reserva Federal sobre las tasas de interés ha provocado ajustes en las expectativas de inversión, afectando el rendimiento relativo de las diversas alternativas de inversión. Así, la evolución del dólar no solo tiene repercusiones locales, sino que también refleja las dinámicas económicas globales, lo que hace esencial un seguimiento continuo de este indicador en los próximos meses.



