El mercado cambiario argentino cierra una semana marcada por la estabilidad del dólar mayorista, que se posiciona por debajo de los $1.400, al cotizar este viernes en $1.394,5. Esta cifra representa una caída de $5,5 en comparación con el inicio de la semana, reflejando una tendencia que comenzó a gestarse en la última semana de febrero. La diferencia con el techo establecido en la banda cambiaria ha alcanzado un nuevo récord en lo que va de 2026, situándose a un 17,5% del límite superior que se encuentra en $1.638,52.
En el ámbito minorista, el dólar oficial se coloca en $1.415 en las operaciones del Banco Nación, mientras que el dólar turista, que incluye un recargo del 30% por el Impuesto a las Ganancias, se eleva a $1.839,5. Estas cifras evidencian la presión sobre el tipo de cambio y la necesidad de los consumidores de ajustarse a un contexto inflacionario que sigue afectando el poder adquisitivo de la población. La dinámica actual sugiere que, a pesar de la caída reciente, el mercado permanece atento a cualquier variación que pueda generar nuevos movimientos.
Por otro lado, el dólar MEP se encuentra en $1.419,77, mientras que el contado con liquidación (CCL) se sitúa en $1.466,86. El paralelismo entre estas cotizaciones y el dólar blue, que se ofrece a $1.430 en las cuevas de la city, revela la complejidad del sistema cambiario argentino. Este último, en particular, ha sido objeto de atención, dado que las operaciones en el mercado informal a menudo reflejan la percepción de riesgo y la confianza de los inversores en la estabilidad económica.
Un aspecto notable de la jornada ha sido la intervención del Banco Central, que adquirió u$s132 millones en un intento por reforzar las reservas. Sin embargo, esta acción no logró evitar la caída de las reservas brutas, que disminuyeron en u$s793 millones. Esta discrepancia plantea interrogantes sobre la efectividad de las estrategias implementadas por la autoridad monetaria para contener la presión cambiaria y mantener un equilibrio en el mercado.
Desde Portfolio Personal Inversores (PPI) han indicado que parte de la disminución en las reservas se puede atribuir a la reducción en la valuación del oro, que cayó en u$s557 millones. Sin embargo, persiste un remanente significativo de u$s359 millones que aún no tiene una explicación clara. Este fenómeno destaca la complejidad de la situación económica actual, donde múltiples factores pueden influir en la dinámica de las reservas y, por ende, en la estabilidad del tipo de cambio.
Con el Tesoro sin pagos de deuda programados en el corto plazo, analistas sugieren que otros elementos, como movimientos de encajes o factores externos, podrían haber influido en la caída de las reservas. La expectativa se centra ahora en la publicación de datos relevantes en los próximos días, que podrían ofrecer mayor claridad sobre esta situación. En un contexto donde la economía muestra signos de fragilidad, el monitoreo constante de estos indicadores se vuelve esencial para anticipar posibles cambios en el panorama cambiario.



