El dólar oficial ha retomado su tendencia a la baja, rompiendo con el ciclo alcista que había dominado las últimas jornadas. Esta disminución se atribuye principalmente a un cambio en la dinámica de la oferta y la demanda de divisas, lo que ha llevado a los operadores a ajustar sus expectativas sobre el mercado cambiario. En este contexto, el tipo de cambio mayorista se ha ubicado en $1.437,5, lo que representa una caída de $3,5 respecto a la jornada anterior, alejándose considerablemente del límite superior de la banda cambiaria, que se encuentra en $1.776,27, es decir, un 23,6% por debajo de dicho umbral.
En el segmento de los dólares minoristas, el Banco Nación ha fijado el precio de su dólar en $1.460. Como consecuencia, el dólar tarjeta se ha establecido en $1.898, mientras que el promedio del dólar minorista calculado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) se sitúa en $1.459,37. Estos valores reflejan un ajuste generalizado en el mercado, que se acompaña con una baja en los tipos de cambio paralelos. El contado con liquidación (CCL) ha disminuido un 0,4% hasta alcanzar los $1.511,44, mientras que el MEP ha registrado un leve descenso del 0,1%, ubicándose en $1.456,70. Por su parte, el dólar blue se ha mantenido en $1.460 en las cuevas de la city porteña, según reportes locales.
La tendencia a la baja también se ha visto reflejada en los contratos de futuros, donde se han registrado caídas generalizadas de hasta un 0,5%. En el mercado local, se espera que el dólar mayorista se posicione en $1.449,5 para finales de junio y en $1.621,5 para diciembre de este año. Esta proyección indica que los operadores están ajustando sus expectativas ante un contexto cambiario que, aunque ha presentado cierta estabilidad gracias a la liquidación de exportaciones agrícolas, comienza a mostrar señales de debilidad.
Durante las primeras semanas del segundo trimestre, la fuerte liquidación de dólares provenientes del sector agropecuario había contribuido a mantener un flujo abundante de divisas en el mercado. Sin embargo, a medida que avanza el calendario comercial, la intensidad de estas liquidaciones ha comenzado a disminuir, mientras que la demanda privada de dólares se mantiene robusta, tanto para cobertura financiera como para ahorro personal. Este cambio en la dinámica de oferta y demanda podría generar tensiones en el mercado cambiario si no se toman medidas adecuadas para equilibrar las necesidades de los agentes económicos.
A este panorama se le suma la reducción de la intervención del Banco Central en el mercado cambiario. Aunque la autoridad monetaria sigue acumulando reservas, ha disminuido su participación directa en varias operaciones, lo que ha permitido que la oferta y demanda privada asuman un papel más protagónico en la determinación del tipo de cambio. Esta estrategia podría responder a un intento de fomentar un equilibrio más natural en el mercado, aunque también plantea riesgos en un contexto donde la estacionalidad favorable del sector agro está comenzando a desvanecerse.
Las expectativas recogidas por el Banco Central muestran un panorama moderado respecto a la evolución del tipo de cambio. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), los analistas anticipan que el dólar mayorista alcanzará aproximadamente los $1.658 para diciembre, lo que representaría un incremento anual cercano al 14,5%, cifra que se encuentra por debajo de las proyecciones inflacionarias para el mismo periodo. Incluso, a un año vista, las estimaciones ubican al dólar en torno a los $1.760, sugiriendo que las expectativas de devaluación son inferiores al aumento esperado de los precios. Sin embargo, los agentes del mercado estarán atentos a diversos factores que podrían influir en la dinámica cambiaria en las próximas semanas, como la evolución de las liquidaciones agrícolas, la demanda privada de divisas y el nivel de intervención oficial del Banco Central.



