En la jornada del jueves 19 de marzo de 2026, el dólar estadounidense comenzó a cotizar en 24 pesos cubanos en el mercado oficial, según los datos más recientes. Este nuevo valor representa un aumento del 0,4% en comparación con los 23,90 pesos de la jornada anterior, poniendo fin a una racha de tres días consecutivos de descensos en la cotización del billete verde en la isla. Este leve repunte en la moneda estadounidense se produce en un contexto donde el mercado cambiario ha mostrado signos de estabilidad, aunque con un panorama aún incierto.

Durante la semana pasada, la fluctuación del dólar frente al peso cubano fue moderada, lo que ha llevado a una situación de relativa calma en el mercado local. A pesar de los movimientos recientes, el dólar muestra un incremento del 0,12% en su valor acumulado durante el año, lo que sugiere que, a pesar de los altibajos, hay una cierta estabilidad en la cotización del dólar en el contexto económico actual de Cuba. Este fenómeno de estabilidad contrasta con la volatilidad que se observa en otras economías emergentes, donde las monedas sufren fluctuaciones más marcadas.

En el ámbito internacional, los mercados globales han experimentado un incremento en la aversión al riesgo, especialmente tras el repunte en los precios del petróleo y gas. El Brent, por ejemplo, ha superado los 114 dólares por barril, lo que representa un alza cercana al 60% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, un factor que ha impactado negativamente en las proyecciones económicas de diversas naciones. Por su parte, el WTI ha tenido un incremento más moderado, pero ha ampliado la brecha de precios entre el crudo estadounidense y el resto del mundo, lo que también influye en el costo de las importaciones y la inflación.

Esta escalada en los precios de los combustibles ha comenzado a preocupar a los bancos centrales alrededor del mundo. Tanto el Banco de Japón como la Reserva Federal de EE.UU. han decidido mantener sus tasas de interés sin cambios, reconociendo que el contexto bélico ha complicado el escenario de la política monetaria global. Este panorama de incertidumbre podría repercutir en la economía cubana, que ya enfrenta desafíos significativos.

Para el año 2026, Cuba proyecta un crecimiento económico del 1%, cifra que se mantiene respecto a la estimación de 2025, aunque el país no logró cumplir con esa expectativa en el período anterior debido a la contracción del Producto Interno Bruto (PIB). Joaquín Alonso, ministro de Economía y Planificación, ha expresado que la nación se encuentra en un contexto de “economía de guerra”, donde se presentarán amenazas y tensiones que podrían acentuarse en el futuro cercano. Las proyecciones de crecimiento se sustentan en la mejora esperada del turismo y los servicios de exportación, en especial los relacionados con la salud, que siguen siendo fundamentales para la obtención de divisas.

En términos inflacionarios, el Gobierno cubano estima un aumento del 10% en los precios del mercado formal, lo que representaría una disminución de cinco puntos porcentuales en comparación con la inflación interanual del 14,07% registrada al cierre de 2025. Sin embargo, el déficit fiscal proyectado para este año asciende a 74.500 millones de pesos cubanos, cifra que se mantiene similar a la del año anterior. Las autoridades han señalado la persistencia de problemas estructurales que afectan la economía, tales como la escasez de productos básicos, apagones frecuentes, inflación alta y un proceso de dolarización en expansión.

Entre 2020 y 2024, la economía cubana experimentó una contracción del 11%, con un descenso adicional del 1,1% en el PIB en 2024, marcando así el segundo año consecutivo de caída. En este contexto, el Gobierno ha subrayado la necesidad de atraer inversión extranjera, prometiendo un entorno más dinámico y transparente para los inversores, aunque se reconoce que los desafíos persisten, lo que genera un clima de desconfianza que podría dificultar estos esfuerzos. Así, el futuro económico de Cuba sigue siendo incierto, con múltiples factores internos y externos que influirán en su desarrollo a corto y mediano plazo.