En el actual contexto económico argentino, circulan dos afirmaciones que parecen ser dogmas: la necesidad de incrementar el consumo y la imposibilidad de abrir la economía. Ambas posturas se presentan como esenciales para el desarrollo industrial y la creación de empleo. Sin embargo, estos enunciados parecen carecer de fundamento en la realidad.

Para comprender el consumo, es fundamental analizar cómo se genera. El consumo surge cuando las personas disponen de recursos económicos, lo que a su vez requiere de ciertas condiciones. La clave para aumentar la cantidad de dinero en la economía radica en una sola acción: la inversión que eleve la productividad. Cuando un empresario decide emprender una actividad con el fin de satisfacer las necesidades de otros, asume el riesgo de invertir su capital con la expectativa de obtener beneficios. A través de esta inversión, se generan ingresos que alimentan el consumo, ya que los trabajadores, proveedores y demás participantes en el proceso productivo reciben pagos que les permiten realizar otras compras y fomentar el ahorro.

Otra vía para potenciar el consumo es a través del aumento de salarios. Sin embargo, esto sólo es posible si se produce un incremento en la productividad general. Cuando hay un mayor volumen de producción por cada peso invertido, los salarios tienden a aumentar debido a la competencia y a la generación de riqueza. Por lo tanto, para estimular el consumo es imprescindible mejorar la productividad y crear un entorno favorable para la inversión. El gobierno debe adaptar las regulaciones laborales, reducir impuestos y desregular actividades para minimizar riesgos y fomentar la inversión. A pesar de las dudas que surgen respecto a la efectividad de estas medidas, es evidente que es un camino necesario y el único viable en este contexto económico, ya que una política inflacionaria no ha demostrado ser sostenible.

Por otro lado, se sostiene la idea de restringir las importaciones y elevar el valor del dólar para fomentar las exportaciones. Sin embargo, es crucial preguntarse cómo se podría lograr un aumento en el precio del dólar. Para que esto ocurra, es necesario que haya demanda por parte de quienes necesitan adquirir dólares, como importadores y empresas que tienen deudas en moneda extranjera. Por lo tanto, el enfoque de restringir importaciones y aumentar el dólar podría tener efectos adversos en la economía si no se implementa con una estrategia adecuada.