El financiamiento en pesos ha experimentado en febrero su mayor descenso en casi dos años, impulsado principalmente por la disminución en los créditos destinados a familias mediante tarjetas y a empresas. La única excepción a esta tendencia negativa parece ser el sector de préstamos hipotecarios, que se mantiene relativamente estable en un contexto de debilidad generalizada en el mercado crediticio.
De acuerdo a un análisis de la consultora LCG, basado en datos del Banco Central, el crédito en moneda local cayó un 1,3% en febrero, marcando su variación más baja desde marzo de 2024. Esta es la segunda caída consecutiva y la cuarta desde septiembre del año anterior, lo que refleja un panorama preocupante para el acceso al financiamiento.
El financiamiento al consumo fue uno de los más afectados, con una reducción del 1,6% real, destacando una caída del 2,8% en el uso de tarjetas de crédito. Por otro lado, los préstamos personales también mostraron un leve descenso del 0,2%. La alta morosidad en los créditos familiares, impulsada por tasas de interés que rondan el 69% en promedio, y un contexto de salarios estancados, agravan aún más la situación, según advirtió la consultora.



