En el mes de abril, un hogar promedio del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sin subsidios tuvo que destinar $212.694 para cubrir sus gastos en servicios. Este valor representa una leve disminución del 0,4% en comparación con marzo, aunque se encuentra un 49% por encima del costo registrado en abril de 2025. Esta situación es un reflejo directo de las dinámicas del consumo de energía eléctrica y de los ajustes tarifarios en otros servicios, como el gas natural y el transporte, que continúan presionando el presupuesto familiar.

El informe elaborado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA, junto con el Conicet, destaca que la reducción en el consumo de energía eléctrica ha sido el principal factor que ha permitido mitigar el impacto de los aumentos en el costo del gas y el transporte. A pesar de esta leve disminución mensual, el aumento del 49% en la comparación interanual indica que las familias continúan enfrentando un panorama económico complicado, donde la inflación se desborda en varios aspectos de su vida cotidiana.

Desde diciembre de 2023 hasta abril de 2026, el costo de la canasta de servicios públicos en el AMBA ha experimentado un asombroso incremento del 667%, mientras que el aumento general de precios se estima en un 223%. Este desfasaje pone de manifiesto un fenómeno preocupante, ya que el transporte ha liderado esta escalada tarifaria con un aumento del 1.236%, seguido por el gas, que ha subido un 1.048%. En contraste, el costo de la energía eléctrica se ha incrementado un 276%, y el agua, un 418%. Esta disparidad en los aumentos refleja no solo una crisis en los servicios esenciales, sino también la presión que esto ejerce sobre los hogares.

Al observar la variación interanual, el costo de la canasta de servicios ha aumentado un 49%, superando en 16 puntos porcentuales el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que se ha situado en un 33% para el mismo período. En este contexto, el transporte se convierte en el principal responsable del incremento, aportando 32 de los 49 puntos porcentuales de aumento. Por su parte, el agua, el gas y la electricidad han contribuido con 4, 6 y 7 puntos, respectivamente, a esta preocupante tendencia.

Es relevante mencionar que el cambio en el esquema de subsidios, a raíz de la implementación de los Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), ha transformado la estructura de costos para las familias en relación a la energía eléctrica y el gas natural. Estos cambios han influido en el gasto de los hogares, que en promedio cubren el 61% de los costos de las tarifas de servicios públicos, mientras que el Estado se hace cargo del 39% restante. Sin embargo, los subsidios han aumentado un 29% anual en términos reales, lo que subraya el desafío persistente de equilibrar la carga económica sobre las familias.

El informe del IIEP también resalta que el costo de la canasta de servicios en abril representa el 12,2% del salario promedio estimado, que se encuentra en $1.784.997. Esto significa que, en promedio, con un salario se puede adquirir 8,4 canastas de servicios públicos, una disminución en comparación con las 9,8 canastas que se podían cubrir en abril de 2025. Este dato es fundamental para entender el impacto de los precios en el poder adquisitivo de los ciudadanos y la capacidad de las familias para afrontar sus gastos básicos.

Finalmente, el gasto en transporte, que representa el 50% de la canasta de servicios, se establece como el mayor peso sobre los ingresos de los hogares. Este aspecto se vuelve crítico en un contexto donde el costo de vida sigue aumentando, y las familias deben ajustar sus presupuestos para sobrevivir en un entorno económico desafiante. La situación actual exige un análisis profundo y una respuesta efectiva por parte de las autoridades para abordar las necesidades de la población y estabilizar los costos de servicios esenciales.