El futuro de la importación de gas natural licuado (GNL) para satisfacer la demanda invernal del año 2026 aún está en el aire, tras la reciente apertura de sobres que busca resolver el empate entre las empresas Naturgy y Trafigura. Este proceso marca un hito importante, ya que por primera vez el Estado argentino se retira completamente de la gestión, dejando a la iniciativa privada la responsabilidad de la adquisición, la logística y el riesgo operativo. Este cambio se produce en un contexto de precios internacionales elevados y una oferta reducida, en gran parte debido a las tensiones geopolíticas que se han intensificado en el Medio Oriente.
El economista Juan José Carbajales, especializado en el sector energético, ha estimado que el costo de la compra de GNL para el próximo invierno podría alcanzar la cifra de USD 1.400 millones, lo que representa el doble de lo que se pagó en 2025. Este incremento se debe en gran medida a la escalada global de los precios de la energía, que ha sido desencadenada por el conflicto bélico que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán. Desde el inicio de esta guerra, se ha observado un notable aumento en los precios del GNL, que se han duplicado y actualmente se comercializan a un promedio de USD 20 por millón de BTU.
En la última ronda de ofertas, que se presentó ante Enarsa, la entidad tradicionalmente encargada de las compras de GNL, la competencia entre Naturgy y Trafigura fue muy reñida. Naturgy ofertó USD 4,50 por millón de BTU, mientras que Trafigura, empresa suiza asociada en Argentina a las estaciones Puma, propuso USD 4,57. A pesar de la diferencia mínima, la Secretaría de Energía, liderada por María Tettamanti, aún no ha tomado una decisión y ha indicado que revisará “costos y condiciones” antes de adjudicar el contrato.
En la licitación anterior, Trafigura había presentado una oferta de USD 4,91 por millón de BTU, ligeramente inferior a los USD 4,95 que propuso Naturgy. Esta diferencia de apenas USD 0,04 activó el mecanismo de desempate establecido en los pliegos de la licitación, lo que llevó a ambas compañías a ajustar sus propuestas en la ronda actual. La Secretaría de Energía ahora deberá decidir entre ofertas cuyos márgenes de competencia son inferiores al 1%, en un entorno de tensiones globales que han llevado los precios spot internacionales a alcanzar los USD 22 por millón de BTU, más del doble de lo registrado en febrero.
Más allá de los precios finales que logre el importador, la gran preocupación dentro del sector es el tiempo. Según información difundida por el medio especializado Econojournal, Enarsa ya ha comenzado la búsqueda de los dos primeros buques para garantizar su llegada en mayo, momento en el que se anticipa un descenso en las temperaturas. Esto subraya la urgencia de asegurar el suministro antes del inicio de la temporada invernal.
Históricamente, la Secretaría de Energía consultaba a Enarsa, las dos compañías transportistas de gas y al Enargas para determinar el volumen de importación necesario entre febrero y marzo de cada año. Sin embargo, en esta ocasión, el procedimiento ha cambiado, ya que las consultas iniciales se dirigieron directamente a las distribuidoras de gas. Todos los actores involucrados están especulando sobre el impacto que tendrán los precios y la disponibilidad del GNL, complicados aún más por la reducción de la oferta internacional vinculada al conflicto en Medio Oriente, lo que ha encarecido el costo y dificultado la disponibilidad de buques, según lo indicado por Carbajales.
Para la industria, el aumento de precios y la falta de subsidios anticipan un panorama de ajustes y restricciones. La situación actual no solo pone en evidencia la vulnerabilidad del país ante fluctuaciones del mercado internacional, sino que también resalta la necesidad de contar con una estrategia más robusta y sostenible para garantizar el suministro energético en el futuro, especialmente en un contexto de creciente demanda y cambios climáticos que afectan la producción local de gas y energía.



