El costo de construcción en Argentina ha alcanzado un nuevo récord, superando los $2.000.000 por metro cuadrado. Esta cifra, que se ha convertido en un nuevo estándar para el sector, plantea desafíos significativos tanto para desarrolladores como para los compradores de viviendas en pozo. En un escenario donde la economía muestra signos de reactivación y se observa una mayor estabilidad macroeconómica, los altos precios continúan generando tensiones en el mercado inmobiliario.
La Asociación Pymes de la Construcción (APYMECO) publicó recientemente un informe que documenta la evolución de los costos de construcción, utilizando un modelo estándar de edificio multifamiliar. Este índice es fundamental para comprender la dinámica del sector, ya que permite medir no solo los precios de los materiales, sino también la estructura de costos y la actividad general en la construcción. El informe destaca que no solo se ha encarecido la construcción, sino que el mercado inmobiliario comienza a enfrentar un límite en los precios de venta, lo que podría complicar aún más la situación para quienes buscan invertir en este segmento.
Las variaciones en los costos de los materiales han sido significativas, con un aumento mensual que se ha acercado al 78,81%. Este incremento no solo afecta los costos directos de construcción, sino que también está redefiniendo la relación entre los precios de venta y los costos de producción. Sebastián Orlandi, representante de la desarrolladora FLAMMA, señaló que el mercado ha cambiado de fase. "Ya no se trata únicamente de aumentos, sino de cómo se están absorbiendo en un mercado que empieza a poner límites a los precios", explicó Orlandi.
Un punto crucial de esta situación es el desajuste que se ha producido entre costos y precios de venta. A pesar de que los costos de construcción han alcanzado un nivel de estabilización, Orlandi advirtió que existe un nuevo tipo de desafío: si bien los materiales pueden aumentar en pesos, la disminución del valor del dólar complica la ecuación, encareciendo los costos en dólares. Este fenómeno ha generado una presión considerable sobre la rentabilidad de los proyectos, dejando a muchos desarrolladores operando con márgenes muy ajustados, e incluso en algunos casos, en números negativos.
La situación es alarmante, ya que el costo de reposición de algunos proyectos puede superar el valor de mercado. "Puede ocurrir que el costo de construcción se encuentre cerca de los u$s3.000 por m², pero los desarrolladores se ven obligados a vender por debajo de este costo para recuperar liquidez y continuar con sus obras", afirmó Orlandi. Esta realidad ha llevado a muchos a resignar precios con tal de mantener el flujo de caja necesario para avanzar en sus proyectos.
En este contexto, la eficiencia se convierte en una herramienta fundamental para enfrentar los desafíos actuales. Orlandi destacó la importancia de optimizar todos los aspectos del proceso de construcción, desde el diseño hasta la ejecución, sin perder de vista la calidad. La estabilización del entorno macroeconómico y una inflación más controlada están obligando a los desarrolladores a manejar sus costos de manera más precisa y cuidadosa.
Por otro lado, el financiamiento en el sector inmobiliario sigue basándose en modelos tradicionales, donde los desarrollos en pozo se financian con aportes de inversores y planes de pago. Este enfoque permite a los compradores ingresar con un menor anticipo y realizar pagos en cuotas a medida que avanza la obra. A pesar de las dificultades, este esquema ofrece ciertas ventajas que podrían ser clave para la continuidad del mercado de la construcción en un entorno tan desafiante.



