El mercado inmobiliario en Argentina ha comenzado a mostrar indicios de estabilidad tras un período prolongado de incertidumbre que estuvo marcado por una notable caída en las operaciones y un aumento considerable de las tensiones en los precios de los alquileres. A pesar de que persisten diferencias significativas entre las distintas ciudades del país, los recientes informes de la Federación Inmobiliaria de la República Argentina (FIRA) revelan un panorama en el que los precios de compraventa se han moderado, mientras que la rentabilidad de los alquileres muestra signos de recuperación y se abre un mayor espacio para la negociación entre propietarios e inquilinos.
Según los datos recopilados por la FIRA y los colegios inmobiliarios provinciales que forman parte de su red, el costo promedio de adquirir una propiedad de tres ambientes en edificios sin amenities oscila entre los 102.500 y 165.000 dólares, variando según la ubicación. En este contexto, la ciudad de Rosario se destaca por ser una de las más accesibles, con precios que rondan los 102.500 dólares, mientras que Salta se posiciona en el extremo opuesto con valores que alcanzan los 165.000 dólares. Por su parte, Córdoba se sitúa alrededor de los 115.000 dólares y Mendoza se aproxima a los 120.000 dólares, evidenciando así la disparidad en el mercado inmobiliario argentino.
En cuanto a los alquileres, los precios también presentan una amplia gama de variaciones dependiendo de la región y del tipo de propiedad. Un contrato de alquiler promedio para una vivienda familiar puede ir desde los 900.000 hasta más de 1.250.000 pesos mensuales, según la ciudad y las características del inmueble. En este sentido, Córdoba muestra precios cercanos a 1.025.000 pesos, Mendoza alrededor de 1.000.000 pesos, y algunas áreas de la Patagonia alcanzan cifras que superan los 1.250.000 pesos mensuales.
Josefina Pantano, presidenta de la FIRA, comentó que el mercado inmobiliario argentino está atravesando una fase de estabilización tras la fuerte volatilidad experimentada en los años recientes. "Estamos viendo un contexto donde los precios de compraventa son más accesibles y la rentabilidad de los alquileres está en un proceso de mejora", afirmó Pantano, quien también destacó que la demanda se centra en departamentos y casas de dos y tres ambientes que se encuentran en zonas urbanas consolidadas, especialmente aquellas unidades que son aptas para créditos hipotecarios.
Simultáneamente, la oferta de propiedades usadas continúa generando oportunidades en diversas regiones del país. Especialmente en áreas periféricas o en inmuebles que requieren renovaciones, donde se pueden encontrar precios que están por debajo de la tasación habitual. Pantano subrayó que "aún hay una considerable oferta de propiedades usadas en distintas provincias, particularmente en aquellas que necesitan mejoras que las hagan más atractivas para el mercado".
La reactivación parcial del crédito hipotecario también ha comenzado a influir en las consultas y operaciones inmobiliarias, aunque desde el sector se advierte que la recuperación del mercado aún depende de variables macroeconómicas más profundas. Por otro lado, el segmento de los alquileres sigue siendo uno de los más vulnerables dentro del mercado, ya que, si bien la oferta ha crecido significativamente tras la derogación de la antigua ley, el acceso a estas propiedades sigue siendo un desafío para muchos inquilinos.
Finalmente, Pantano enfatizó que un departamento de tres ambientes tiene un costo promedio de entre 500.000 y 1.100.000 pesos mensuales, dependiendo de su ubicación y características. Este escenario refleja la complejidad del mercado actual, donde la búsqueda de una vivienda se convierte en un proceso que requiere paciencia y una adecuada asesoría para navegar las diversas opciones que ofrece el sector inmobiliario argentino actual.


