En el mes de marzo de 2026, el consumo masivo en Argentina experimentó un descenso significativo, alcanzando una caída interanual del 5,1% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este fenómeno se inscribe dentro de una tendencia negativa que ha marcado el primer trimestre del año, donde los datos reflejan que ningún canal de venta, con la excepción del comercio electrónico, ha logrado mantener un ritmo de ventas capaz de revertir esta situación adversa. Según el informe elaborado por la consultora Scentia, esta nueva reducción en el consumo se suma a un contexto marcado por una presión inflacionaria creciente, que ha registrado un Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumulado del 9,4% en el primer trimestre, así como por la fragilidad del mercado laboral y el escaso repunte de los ingresos de los trabajadores.
El informe de Scentia detalla que el nivel de consumo se sitúa actualmente en un 89% en relación a la base de enero de 2023, lo que indica no solo la persistencia de la recesión, sino también la dificultad de alcanzar niveles previos al ajuste macroeconómico implementado en el país. Aunque el consumo mostró una leve mejora del 6,1% en comparación con febrero de 2026, este repunte no compensa el deterioro acumulado a lo largo del tiempo. Cabe destacar que marzo suele ser un mes en el que se registra un aumento en el consumo debido al inicio del ciclo lectivo, lo que sugiere que la situación podría ser aún más crítica de lo que indican los datos mensuales.
Al analizar los resultados por canales de venta, se observan diferencias notables. Los supermercados de cadena son los más afectados, con una caída interanual del 7% en marzo y un retroceso del 5,4% en el acumulado del primer trimestre. Este panorama se agrava para los mayoristas, que enfrentaron un descenso aún mayor del 8,8% en comparación con el año pasado y un 4,5% en el acumulado del año. En contraste, los autoservicios independientes mostraron una baja del 5,1% en marzo y un 4,4% en el total del trimestre. Sin embargo, el comercio electrónico se presenta como una excepción, con un crecimiento notable del 34,3% interanual durante marzo y un aumento del 31,3% en lo que va del año, lo que sugiere un cambio en las preferencias de los consumidores hacia las compras online.
Las farmacias, por su parte, reportaron un leve incremento del 0,9% en comparación interanual, mientras que los kioscos y comercios tradicionales sufrieron un retroceso del 4,5% en relación a marzo de 2025. Este contexto de caída en el consumo se ve reflejado también en la diferenciación regional de las ventas. Según las fuentes empresariales consultadas, mientras que las ventas en el interior del país se mantuvieron relativamente estables, en la región del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se han observado caídas más pronunciadas, especialmente en supermercados y mayoristas. Este fenómeno ha llevado a expertos como Guillermo Oliveto a señalar que la “geografía del dinero está cambiando”, destacando que sectores vinculados a la agroindustria, el petróleo y la minería están impulsando economías provinciales, en contraposición con el debilitamiento de la actividad en la construcción, la industria y el comercio que afecta de manera significativa al Gran Buenos Aires.
El análisis detallado por categorías de productos revela los rubros que han sufrido las caídas más drásticas durante marzo. La limpieza de ropa y hogar ha enfrentado la baja más pronunciada, con un descenso del 12% interanual, seguida por los productos perecederos con una caída del 9,7%, y los rubros de desayuno y merienda, higiene y cosmética, y alimentación, que experimentaron descensos del 8,2%, 5% y 4% respectivamente. Estos datos no solo reflejan un cambio en los hábitos de consumo, sino también las dificultades económicas que enfrentan los hogares argentinos en el actual contexto.
En resumen, el primer trimestre de 2026 se cierra con un panorama preocupante para el consumo masivo en Argentina, donde la caída en las ventas y la presión inflacionaria continúan condicionando la recuperación del sector. Con la evidencia de que el comercio electrónico está ganando terreno, resulta esencial que los distintos actores del mercado se adapten a esta nueva realidad para poder enfrentar los desafíos que se presentan en el horizonte económico del país.



