La situación económica en las provincias del norte argentino se torna cada vez más crítica, con un notable descenso en las ventas que refleja la difícil realidad que atraviesan los hogares de la región. Según el Índice de Consumo Privado de la Universidad de Palermo (ICP-UP), el inicio de 2026 ha traído consigo una caída interanual del 1,5% en enero, y el primer cuatrimestre del año muestra un retroceso acumulado del mismo porcentaje. Este panorama se agrava por la falta de un impulso claro en el consumo, que se presenta con un comportamiento defensivo que limita las expectativas de una futura recuperación.

La falta de poder adquisitivo es el principal factor que condiciona la demanda agregada en el norte del país. Las familias se ven obligadas a ajustar cada peso antes de realizar cualquier gasto, lo que ha llevado a referentes y organizaciones de provincias como Chaco, Jujuy, Salta, Catamarca y Formosa a advertir sobre la profundización de esta situación. La precaución en el consumo se ha convertido en una respuesta común ante la incertidumbre económica, generando un ciclo de contracción que parece difícil de romper a corto plazo.

En Jujuy, los datos proporcionados por la Encuesta de Supermercados de la Dirección Provincial de Estadística y Censos (DiPEC) reflejan una caída interanual del 6,6% en las ventas durante abril de 2026, cuando se ajustan los valores por inflación. Este descenso es parte de una tendencia que, en el acumulado del primer cuatrimestre, muestra un retroceso del 10,4% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Estos números evidencian que el volumen de ventas continúa por debajo de lo registrado hace un año, lo que pone de manifiesto la fragilidad del consumo en la provincia.

Aunque las ventas en términos corrientes alcanzaron los $28.973 millones en abril, lo que representa un aumento del 22% respecto al mismo mes del año pasado, este crecimiento se debe exclusivamente a la inflación y no a una mejora en el volumen de ventas. En este contexto, se resalta que la inflación es la principal factor que influencia esos números, en lugar de un aumento real en el consumo. Los rubros de electrónica y artículos para el hogar han visto un incremento del 71% en su facturación, seguido por indumentaria y calzado, que crecieron un 49%. Sin embargo, es importante destacar que estos números no reflejan un verdadero crecimiento en la actividad económica, sino que están inflacionados.

A nivel de comportamiento mensual, la ciudad de San Salvador de Jujuy registró una disminución del 2,7% en las ventas en comparación con marzo, una tendencia que se replicó en la región del NOA, donde la baja fue del 2,6%. En contraste, el promedio de gasto por ticket se sitúa en $33.815, cifra que es inferior al promedio del NOA de $41.266 y también por debajo del promedio nacional de $35.920. Durante el mes de abril, se realizaron 856.802 operaciones en los 39 supermercados relevados, lo que indica una actividad comercial en descenso.

Sin embargo, el dato más revelador no se encuentra en los supermercados, sino en lo que ocurre en el mercado informal. Un estudio privado revela que Jujuy se posiciona nuevamente entre las provincias con el costo de vida más elevado de la región del NOA, con un changuito que alcanza los $890.138 en abril. Esto pone de manifiesto cómo la crisis se extiende más allá de los números que reflejan las ventas en los supermercados, afectando el día a día de los ciudadanos y complicando aún más la situación de las familias en el norte argentino. La falta de soluciones efectivas y una estrategia clara para revertir esta tendencia se torna urgente, ya que cada día que pasa, la crisis se asienta más en el tejido social y económico de la región.